10:14 h. Domingo, 31 de agosto de 2014

 

Fin a la concentración con una sesión de trabajo físico

| Actualizado 23 Julio 2012 - 03:25 h.
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Evaldo, en un momento de la sesión de entrenamiento	quintana
Evaldo, en un momento de la sesión de entrenamiento quintana

Un año más la localidad de Vilalba ha hecho bien su trabajo con el Deportivo. Es una especie de segunda casa, de segunda ciudad, que cuida y quiere al equipo herculino.

Los jugadores están ya en A Coruña, de día de descanso

El bien avenido matrimonio data ya de hace años, cuando Eusebio Ríos llevó al equipo a prepararse todavía en el antiguo campo. Arsenio, Irureta, Lotina... Muchos entrenadores, algunos míticos, del club coruñés, se concentraron con sus hombres en Vilalba y, curiosamente, hicieron buenas temporadas después de cargar las pilas en la capital chairega.

 

entrenamiento y partido

El útltimo día de trabajo en tierras vilalbesas tuvo partido por la tarde ante el Racing Vilalbés y entrenamiento por la mañana.

En la sesión matinal no faltaron las colchonetas y el ejercicio físico como viene siendo habitual. Los jugadores comenzaron puntuales bajo el sol de A Magdalena. A las diez de la mañana arrancaban con el entrenamiento. El psicólogo, Macario Bravo, se encargó de grabar la sesión en vídeo para corregir algunos errores.

Mientras, los futbolistas se olvidaban de la pelota durante 25 minutos que finalizaron con unos ejercios en grupo, de coordinación, que bien podían haber pasado por una coreografía de un musical.

En perfecta armonía, los blanquiazules recorrieron el campo de fondo a fondo para acabar entre aplausos propios por lo bien que habían realizado el ejercicio. De hecho, el preparador físico que trabajaba en ese momento con el equipo, Chema Sanz, pidió a los suyos “ir a por la matrícula tras haber sacado ya sobresaliente”. Una vez concluido el trabajo físico se pasó a los rondos con la pelota. Salomao completó la sesión con sus compañeros, mientras que Zé Castro estuvo con el readaptador toda la mañana.

Al filo de las once y cuarto se daba por concluida la sesión y, por tanto, la concentración de Vilalba en lo que a entrenamientos se refiera. Tras el partido el equipo regresó a A Coruña donde disfruta de un merecido día libre después de una semana de exigencia física. Como de costumbre los jugadores agradecieron los gestos de cariño en el Hotel Attica 21 regalando una camiseta firmada que luce en el comedor. n