3:24 h. Miércoles, 23 de mayo de 2012

 

Y el tugurio se reencarnó en mercado

| Actualizado 22 Noviembre 2011 - 23:00 h.

El Ideal Gallego-2011-11-23-007-cc41981e

 plazas de abastos la reforma de ramón cabanillas

Los comerciantes del mercado de Ramón Cabanillas, en el barrio de Os Mallos, estrenaron ayer los nuevos puestos resultantes de una importante reforma en el local que ocupaban. La nueva infraestructura, que se culminó con cuatro meses de retraso y se abre otros dos más tarde, cuenta con 12 tiendas distribuidas en función de los productos que ofertan.

Reportaje de s. dapena

El lavado de cara era necesario y por fin los comerciantes del mercado de Ramón Cabanillas, en el barrio de Os Mallos, se instalaron ayer en los nuevos puestos de la plaza municipal. Los placeros “tomaron posesión” de las pequeñas tiendas varios meses después de lo previsto pero contentos con el resultado.
El de ayer fue un estreno entre menos panes, peces, fruta y carros de la compra de los habituales, pero fue una puesta de largo muy esperada después de que la obra impulsada por la anterior corporación municipal terminara el pasado mes de septiembre, cuatro meses después de lo previsto.
Además, la instalación de los mostradores y de otros elementos de la renovada plaza retrasó el traslado de los placeros a los nuevos puestos. “Hoy es nuestro primer día y nos estamos instalando”, comentaba uno de los comerciantes huyendo de la foto con las estanterías semivacías.
De hecho, ayer mismo varios obreros recorrían las instalaciones –que cuentan con 12 puestos dependientes de nueve concesionarios– dando los últimos retoques. Que si “a mi me has puesto agua fría”, que si “yo necesito agua fría y me habéis puesto caliente”, entre cliente y cliente, así transcurrió la mañana.
A pesar de que la mayoría de los negocios aún estaban a medio montar y gran parte del género permanecía guardado a buen recaudo, todo fueron elogios por parte de los compradores que se pasaron por la plaza municipal. En opinión de los clientes, tal y como hacían saber a sus venedores de cabecera, los puestos han quedado muy bonitos y se pueden ver mejor los productos. Incluso hubo quién piropeó a una pescadera, a la que veía más guapa en el nuevo escenario.
Poco pan, poca carne y poca fruta, de momento, pero muy vistosos gracias a los nuevos mostradores, de los que presumió un placero ante una clienta de siempre. Además, algunos concesionarios tenían previsto pasar la tarde en las instalaciones para ultimar la colocación de todo.
La realidad es que la plaza ofrece un aspecto totalmente renovado después de abandonar los antiguos 28 puestos por los 12 nuevos. Con la reforma, los locales se han distribuido según los productos que ofrecen al consumidor: así hay tres puestos de pescadería contiguos, uno de congelados, una frutería, una panadería, dos carnicerías, un bazar, una pollería, una quesería y una charcutería.
El orden permite ver mejor las distintas tiendas y, además, la ausencia de más puestos evita una competencia excesiva. “Siempre es buena, pero ahora tampoco hay mucho comprador”, reconoció el responsable de uno de los puestos a pesar de ser uno de los más concurridos.
Según el proyecto que manejaba el anterior gobierno, estaba previsto dedicar el espacio que queda libre después de la reducción de departamentos a usos municipales, que podrían concretarse en un local para asociaciones u organizaciones no gubernamentales. No obstante, fuentes de la corporación confirmaron a este diario que todavía “no se ha decidido la finalidad del espacio”, y que la inauguración oficial de la remozada plaza dependerá del ritmo al que se culmine el trasvase de puestos y productos.
Si bien el aspecto de la zona vieja no se veía tan malo antes, el contraste con los locales nuevos lo convierte en todo un poema. Aunque no hay un destino claro, los obreros también rondaban por el espacio a cambiar.

Una reforma solicitada > A falta de esos últimos retoques la satisfacción de los cliente y de los propios comerciantes puede notarse en sus conversaciones y en sus caras. Es lógica además, pues la reforma fue muy solicitada. El objetivo de la misma era mejorar las características de los locales y además convertir Ramón Cabanillas en un mercado mucho más accesible, ya que eso se unía al problema de que está muy escondido para los que no son compradores habituales.
Durante el tiempo que duraron las obras, el acceso fue de lo más pintoresco ya que se entraba por la rampa de un garaje de la avenida de Arteixo y eso dificultaba a los clientes poder comprar allí. Con la mayor parte de los trabajos acabados, de nuevo se puede acceder a través de la entrada habitual en la calle Ramón Cabanillas. No obstante, ayer aún continuaba abierto el otro acceso, quizá para  evitar que los más despistados tuvieran que dar la vuelta. Con el estreno de ayer, ya solo queda pendiente el corte de cinta....

Vota esta noticia:
- 0 Comentarios
Más acciones:


El Ideal Gallego en la red