Refrescando la memoria por el barrio de Monelos

Comenzaron en el mismo punto en el que Monelos exalta a Rafael Dieste. Allí, el escritor Henrique Rabuñal, autor de “Rafael Dieste: a franqueza e o misterio”, recordó los distintos palos que tocó el intelectual que estuvo 20 años exiliado, pero con la cabeza siempre puesta en el país. 

Refrescando la memoria por el barrio de Monelos
El recorrido comenzó en la plaza de Rafael Dieste	patricia g. fraga
El recorrido comenzó en la plaza de Rafael Dieste patricia g. fraga

Comenzaron en el mismo punto en el que Monelos exalta a Rafael Dieste. Allí, el escritor Henrique Rabuñal, autor de “Rafael Dieste: a franqueza e o misterio”, recordó los distintos palos que tocó el intelectual que estuvo 20 años exiliado, pero con la cabeza siempre puesta en el país. 
En el perímetro donde muchos “guardan” la cola del paro, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña inició con los vecinos una ruta para refrescar algunos de los nombres que pueblan su callejero. La actividad les llevó a la entrada del parque de Oza, detrás del palco del Liceo Monelos, donde Benigno Andrade “Foucellas” fue acogido por la familia del Valle. Corría el año 1946 y el guerrillero resultó herido, por lo que una prima que trabajaba en la casa hizo de mediadora para que Foucellas permaneciese ocho meses escondido en territorio “coruño”. De hecho, durante este tiempo, contaron los expertos, fue operado en el sanatorio de la plaza de Vigo. 
En la avenida de Salvador de Madariaga, Tino Fraga –como director del instituto Xosé Cornide– habló del coruñés y de los fondos bibliográficos que el escritor dejó como legado. 
Entre parada y parada, una gaita le puso banda sonora al recorrido que no pasó por alto el bar Trotamundos porque donde ahora se sirven tapas de tortilla, fue no hace mucho la Escola Nacional de Monelos, en la que Mercedes Romero dio clases. 
Ella y su marido, Francisco Mazariegos, fueron salvajemente torturados en noviembre de 1936 hasta darles la muerte. Sus cuerpos los lanzaron al río Monelos a la altura de Aranga, donde fueron descubiertos en la fosa común. 
Y si en la plaza de Luis Seoane, Xosé Díaz, hijo de Díaz Pardo, alabó una vez más a uno de los que masticó junto a su padre ideas a través del Laboratorio de Formas, en la de Casares Quiroga, el historiador Carlos Velasco alzó la voz para recordar al único coruñés presidente del Consejo de Ministros de la República. De fondo, Paco do Campo y Xosé Taboada ponían música. n