• Miércoles, 23 de Agosto de 2017

Quince equipos y una hoja de problemas

Quince equipos y una hoja de problemas. La decimocuarta edición del Rebumbio Matemático reunió a alumnos de sexto de Primaria de toda Galicia. Desde Oia llegaban Marcos, Marius y Cédric, que ya dormían sobre almohada coruñesa el jueves.

Quince equipos y una hoja de problemas
Los finalistas del Rebumbio Matemático cursaban todos sexto de Primaria 	javier alborés
Los finalistas del Rebumbio Matemático cursaban todos sexto de Primaria javier alborés

Quince equipos y una hoja de problemas. La decimocuarta edición del Rebumbio Matemático reunió a alumnos de sexto de Primaria de toda Galicia. Desde Oia llegaban Marcos, Marius y Cédric, que ya dormían sobre almohada coruñesa el jueves. Una vez en la mesa de operaciones, a los tres solo les faltaba un ejercicio para dar con todas las “x” de la prueba.
Cerquita de ellos, los ferrolanos Henar, Lucía y Bruno cogían confianza después de unos primeros minutos tensos y si Henar escribía, Bruno calculaba y Lucía le daba forma sobre el papel. Se hacían llamar “Factor x” entre el tumulto de cerebritos.
Y es que el plantemiento también contaba, no solo el dar con el resultado correcto. Lo sabía Hugo, que de mayor aspira a ser programador de videojuegos. Venía de Pontevedra con Carmen, de vocación escritora, e Iván. Los tres se compenetraron muy bien a la hora de enfrentarse al papel aunque confesaban entre medias que el problema que hacía volar a una gaviota desde Palexco hasta la Torre de Hércules se les atravesaba un poco.
La Asociación galega do Profesorado de Educación Matemática se inspiraba en la ciudad para plantear cuestiones a los niños como cuántos cuadrados tiene el cubo que cuelga entre las dos torres de control o qué porcentaje de placeros dedicados al pescado hay en la plaza de San Agustín. Desde la barrera, la profesora del colegio Castelao de Ordes, María José Carballeiro, aseguraba que los suyos podían llegar adonde quisieran. Era cuestión de que las cosas se pusieran de su parte. Porque la suerte es igual de importante que el intelecto, la docente confiaba en sus pupilos. Su expediente académico era un aval, decía, y la fase final seguía su curso mientras Inés, Jorge y Adán, de Cangas do Morrazo, pasaban a limpio todo lo que habían discurrido en conjunto.
Contaba Isabel, del colectivo organizador, que el periplo por A Coruña era ya un premio porque después de darle al coco durante horas en el Fórum Metropolitano, los chavales se fueron de excursión al Acuario, donde se reencontraron con el escualo de nombre “Gastón” y contemplaron el ir y venir de especies marinas en la Nautilus, para disfrutar de un almuerzo y comprobar por la tarde si habían convencido o no al jurado del Rebumbio.
Al final de la partida, los expertos pusieron sobre la mesa las ideas más interesantes del grupo de talentos. Los de Ourense resultaron ganadores y se llevaron a casa una tableta, seguidos muy de cerca por los del colegio Calasanz de A Coruña, que recibieron por su segundo puesto un MP4 como recompensa a su destreza para las matemáticas.
Y al final todos los participantes marcharon contentos por pasar un día diferente en una lugar que respira a Atlántico con un elevador sobre el que tuvieron que calcular la duración de su recorrido en vertical, y oteada desde las alturas por una gaviota que siempre para ocho minutos en el mercado de San Agustín a descansar.