• Sábado, 24 de Junio de 2017

Pepe Habichuela | “Con 73 años subo al escenario con más ilusión. Es lo más grande que me pasó”

Pepe Habichuela es una leyenda viva de la guitarra, el cuarto de una saga que encontró la pasión en su amiga, la de las cuerdas. El artista entrará por la puerta del Jazz Filloa el jueves con el cantaor David de Jacoba y Bandolero, a la percusión, para tocarla dentro del décimo ciclo 1906.

Pepe Habichuela | “Con 73 años subo al escenario con más ilusión. Es lo más grande que me pasó”
El músico no está en contra de la fusión siempre que se haga con respeto
El músico no está en contra de la fusión siempre que se haga con respeto

Pepe Habichuela es una leyenda viva de la guitarra, el cuarto de una saga que encontró la pasión en su amiga, la de las cuerdas. El artista entrará por la puerta del Jazz Filloa el jueves con el cantaor David de Jacoba y Bandolero, a la percusión, para tocarla dentro del décimo ciclo 1906. Será su primera vez, pero no duda cuando asegura que en la zona norte hay hinchada del género flamenco con un festival en Pamplona que dura cinco días: “Eso sí, el público es más educado”. 
Aquí llenaron teatros Valderrama y Pepe Marchena y en este sentido, Pepe, seguirá con la guitarra hasta que pueda: “He pasado muchas épocas y calamidades, tambien cosas muy bonitas” y con 73 “subo al escenario con más ilusión. Es lo más grande que me pasó”. Con ella se fue a Estados Unidos y recorrió Centroamérica y Suramérica. La acarició en India, donde “había unos gitanos indios que la tocaban de puta madre y en Dehli hicimos una fusión muy bonita”. Y es que el veterano no está en contra de llevar al flamenco por otros palos, “siempre que se haga con cariño y respeto. Lo que no quiero es que se pierda porque yo lo toco de raíz”. 
Será una hora y pico de repertorio, explica, en formato solo, dúo y trío. De todos los grandes con los que compartió estrado, destaca a Paco de Lucía, “un genio, el mejor de todos los tiempos”, pero también a Sabicas y a su padre, José Carmona, “que me puso la guitarra en la mano”. Con ella se fue a Sacromonte, “donde había un ambiente increíble en los 50 y 60”. Dice que ahora todo es distinto: “Tienen acceso a los discos y a internet. De aquellas, aprendíamos del momento en que estaba con ellos”. Para pisar el tablao con Camarón o Enrique Clemente y pasarle el testigo a su hijo Josemi Carmona. l