“Mariella Devia sabe que respiro y velo por ella”

José Miguel vuelve al lugar donde llevó a una orquesta por primera vez de la mano para ser soporte de ella y también de Devia en un paseo por sus roles.

“Mariella Devia sabe que respiro y velo por ella”
Dirigirá a la Sinfónica diez años después de debutar con ella          quintana
Dirigirá a la Sinfónica diez años después de debutar con ella quintana

José Miguel vuelve al lugar donde llevó a una orquesta por primera vez de la mano para ser soporte de ella y también de Devia en un paseo por sus roles.

Regresa al lugar donde debutó. ¿Cómo lo recuerda?
Sí, justo en mi décimo aniversario de carrera. Lo recuerdo con mucha emoción y ganas de hacerlo porque había estudiado y trabajado como asistente, pero este fue mi primer concierto y me sentí muy privilegiado por estar al frente de una de las mejores orquestas de España. 

¿Lo sigue siendo?
Absolutamente. Es una formación muy dúctil, se adapta muy bien a cualquier director invitado porque mantiene su personalidad y es capaz de tamizarla con quien tiene delante. Esto está en el trabajo de los directores que ha tenido y tiene, que han explotado esa capacidad.

Hábleme del programa.
Se tocarán los grandes roles de Mariella Devia, desde Rossini a Donizetti, Bellini, pasando por el repertorio francés y alguna sorpresa. Ya la he dirigido en el Teatro Real y el San Carlos de Nápoles y tiene preferencia porque yo lo haga. Más allá de que es soprano, técnicamente y musicalmente, es un milagro. 

Y además, vienen de trabajar juntos.
Sí, fue en el Teatro Real donde tuvo un éxito increíble con “El Pirata”, que va a ser con el que cierre aquí el concierto. 

¿Cómo se forjó el idilio?
Nos conocimos en Nápoles y fue muy rápido. Enseguida me enamoré y me di cuenta que era una delicia trabajar con ella. Pese a su grandeza como artista, es una persona con humor que me ayuda trabajando. Me enamoré de lo que supone hacer música con ella. Mariella sabe que respiro y velo por ella. Se siente a gusto y eso es muy importante y más aún en un concierto de estas características, más duro de afrontar que una ópera, donde puedes interpretar uno o dos arias y el trabajo es más actoral que vocal. A nivel vocal, esta actuación implica estar dos horas en punta: son todos highlights. Por eso, es tan necesario ser soporte en una cita así. 

¿Por qué se hizo director?
Por un rasgo sociable de mi carácter. Comencé a tocar el piano a nivel solista a los 16 y estuve hasta los 20, que decidí marchar a Italia a estudiar dirección. No tenía los dotes privilegiados de otros que se pasaban entre dos y tres horas al día tocando. Yo necesitaba entre ocho y diez y cuando había concierto, doce o más. Con 20, entendí que yo no era yo, aunque siguiendo así me convertiría en un buen pianista. Empecé a dejar de amar la música y no me lo podía permitir, así que continué tocando, primero en orquestas de cámara, después en cuartetos y quintetos. Y fue con el quinteto de Brahms, que es la antesala del directo porque pide que coordines al resto, cuando me di cuenta y cuanto más número, más feliz me hacía.

¿Sigue dándole tantas horas?
Es el 90% de mi existencia, pero con otros músicos y profesionales a mi alrededor.

¿Aunque le digan que es de las mejores batutas de España?
Da igual, el repertorio hay que hacerlo y cada obra la afronto con la misma ilusión y respeto. Como si fuera la última.