Una semana fue el tiempo que tardó el mar en devolver los cuerpos de los tres policías nacionales que se lanzaron al agua para tratar de salvar la vida del joven Tomas Velicky, el trágico 27 de enero. Tras dar la voz de alarma de madrugada, Ayuntamiento, Xunta y Estado desplegaron un impresionante dispositivo de búsqueda para tratar de encontrar a los cuatro desaparecidos. El primer cuerpo que se encontró sin vida fue el del agente Javier López López, coruñés de 38 años, a las pocas horas del suceso. Fue a las nueve de la mañana cuando Salvamento Marítimo localizaba el cadáver frente al Aquarium Finisterrae.
Casi una semana después aparecían sus dos compañeros. Los cuerpos de los dos agentes fueron rescatados sin vida el pasado jueves día 2. El cadáver de Rodrigo Maseda, natural de Burela, aparecía flotando sin vida muy próxima a la zona en la que se había producido el suceso. Un vecino dio la voz de alarma. Pasadas las tres menos veinte de la tarde de ese mismo día, se localizó el cadáver del tercer y último policía, José Antonio Villamor, de Friol. El cuerpo se encontraba sumergido entre las rocas de Las Esclavas.





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