Los hosteleros retoman la protesta por la discriminación de la ley antitabaco

el sector recuerda que tuvo que acometer importantes reformas en los locales efe

El conflicto, a priori, les es lejano pero los hosteleros de A Coruña están en pie de guerra ante la más que probable suspensión de las normas de la ley Antitabaco en el complejo Eurovegas.

El conflicto, a priori, les es lejano pero los hosteleros de A Coruña están en pie de guerra ante la más que probable suspensión de las normas de la ley Antitabaco en el complejo Eurovegas. La Asociación de Hostelería de A Coruña recibe cada día más protestas de sus asociados ante una discriminación que podría generar reivindicaciones del sector, incluso a nivel nacional. La crispación va a más debido a la persecución que denuncian los empresarios por parte de Sanidad para que se cumpla a rajatabla la normativa.
“El mayor número de quejas que hay es por el tabaco, en el sector hay mucha preocupación por la posibilidad de que se permita fumar en Eurovegas porque nos parecería una tomadura de pelo”, afirma el presidente de la Asociación de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete.
Insiste en que todos los días atienden en persona o por teléfono a “alguien realmente enfadado”. Más cuando se obligó a los 3.000 locales de hostelería de la ciudad a adaptar sus instalaciones a la norma en dos ocasiones con los consiguientes gastos que les provocó.
Cañete asegura que el sector se pregunta si es que “los empleados de Eurovegas valen más que los suyos” y si ocurre lo mismo con los propios empresarios ante las dudas que siembran las declaraciones de las autoridades al respecto de la paralización que se podría aprobar en exclusividad para el complejo.
El compás de espera es “generalizado” pero los hosteleros muestran su enfado y no descartan que en el caso de que se produjese esa discriminación efectiva hubiese que realizar alguna acción de protesta.
Algo que a priori puede parecer anecdótico es cada vez más molesto para los dueños de cafeterías, pub y restaurantes de A Coruña ante la creciente persecución que dicen sufrir por los técnicos que controlan el cumplimiento de la norma. “Los inspectores están a diario en los locales, vienen con mucha frecuencia a ver si encuentran a alguien fumando o incluso alguna colilla dentro de un bar”, denuncia Cañete.
No parece desencaminado puesto que, según fuentes municipales, mientras durante todo 2012 se impusieron 17 sanciones relacionadas con la ley Antitabaco a establecimientos de la ciudad, en lo que va de año la cifra se ha incrementado hasta las 31 multas.

sanciones elevadas
El problema es que estas imposiciones administrativas no resultan baratas para el sector. “Se sanciona al del bar pero no al infractor, ni siquiera se le identifica”, lamenta el presidente, que recuerda que los pagos son como mínimo de 800 euros.
Así, casi a diario hay algún asociado que llama porque le han obligado a pagar hasta 1.200 euros, que en el caso de ser repetido pueden ascender a casi 3.000 euros y tal y como están las cosas, casi abocar al cierre. Así lo creen, al menos, desde la asociación que exige que “si se va a dejar fumar que busquen una solución para todos porque sino se está beneficiando a unos”.