13:32 h. Martes, 02 de septiembre de 2014

 

La Policía destaca la calma de la madre y del asesino después de matar a los niños

| Actualizado 07 Marzo 2013 - 03:30 h.
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david lista y su abuela, esther souza, llegando a los juzgados acompañados por mar longueira	quintana
david lista y su abuela, esther souza, llegando a los juzgados acompañados por mar longueira quintana

La jornada de ayer en la Audiencia Provincial, donde se celebra el juicio de Javier Estrada, el asesino confeso de los mellizos de diez años Álex y Adrián Bergantiños, transcurrió con abogados y fiscal tratando de determinar cuál era el ambiente que se vivía en la casa de Monte Alto donde finalmente los niños encontraron una muerte brutal en agosto de 2011. La acusación asegura que el suceso hay que considerarlo como el punto culminante en una larga dinámica de malos tratos mientras que la defensa sostiene que es la consecuencia de la esquizofrenia que padece Estrada, que había declarado: “no me pude controlar” y “estaba fuera de mi”. En cambio, los policías que acudieron al lugar de los hechos testificaron ayer como les recibió Estrada: se mostró “tranquilo” y muy coherente al contar con “todo lujo de detalles” lo que había pasado.

Los agentes afirman que ella se mantuvo “distante” mientras que Estrada parecía “muy coherente”

También su pareja y madre de los niños, Mar Longueira, estaba asombrosamente tranquila, según recuerdan los mismos agentes. “Ella estaba distante, no lloró a pesar de que se le dijo que habían matado a sus hijos. Estaba como ausente”. A todos les extraño la actitud de Longueira, que se mostró “fría y distante”, aunque algunos han preferido achacarlas al impacto producido por la noticia de que su pareja había asesinado a los dos niños asestándoles repetidos golpes con dos tablones y luego con la barra del sillín.

Si Estrada se enfrenta a una condena de 50 años de prisión, su exnovia y madre de las víctimas, que es también la acusación particular contra su expareja, podría pasar en la cárcel otros once años debido a la acusación de malos tratos. Por eso ayer subieron al estrado de los testigos, además de peritos y policías, amigos y familiares de la pareja, para tratar de determinar si a los pequeños se les maltrataba habitualmente o no.

 

familiares cercanos

Entre los testigos se encontraba la madre de Mar Longueira, Esther Souza. Su interrogatorio presentó varios problemas, porque sufre problemas de vértigo y sordera, pero la anciana consiguió explicar que cuidaba de los mellizos a menudo porque su madre trabajaba: “Estaban muy bien cuidaditos, yo los quería mucho”, aunque también reconoce que “hacían lo que les daba la gana” . Al ser interrogada sobre si la madre había dicho de sus niños que eran “unos hijos de puta, salvajes y cabrones”, lo negó pero al final de su declaración confesó llorando que “a mí me llamaron puta y loca”.

El hijo mayor de Mar Longueira, David Lista, también subió al estrado para negar que su madre o su novio pegaran a sus hermanos. Recordó que todos vivían juntos (su madre, su abuela, sus hermanos y él mismo) y que eran “muy revoltosos, se pegaban entre ellos” y que el castigo que recibían era quedarse sin ver la tele. El único correctivo físico que presenció fue un tirón de orejas cuando uno de los niños se negó a hacer los deberes. Lista tenía 17 años en el momento del crimen y dejó de vivir con su madre, pero iba de visita a su casa y asegura que “a los niños cuando iba los veía bien”.