• Lunes, 20 de Noviembre de 2017

Un incendio deja dos intoxicados y un piso inhabitable en Os Mallos

La mañana comenzó con un susto para los vecinos de Francisco Catoira, en Os Mallos, donde un incendio se declaró a las nueve de la mañana en el sexto piso del número 20.

Un incendio deja dos intoxicados y un piso inhabitable en Os Mallos

La mañana comenzó con un susto para los vecinos de Francisco Catoira, en Os Mallos, donde un incendio se declaró a las nueve de la mañana en el sexto piso del número 20. Según los servicios de emergencias, dos personas, una mujer y un hombre, resultaron intoxicadas por haber inhalado humo, por lo que tuvieron que ser trasladadas al Complejo Hospitalario. Según estas mismas fuentes, el estado de las víctimas no revestía gravedad, por lo que fueron dadas de alta poco después.
Fue una vecina en el séptimo piso la que descubrió que el humo se filtraba por el falso techo y dio la alarma, alertando al residente del piso que, según las primeras informaciones, todavía no se había dado cuenta de que su vivienda estaba en llamas. Tras ser advertido, habría intentado sofocar las llamas e inhalado humo en el proceso. “Cuando llegamos, él ya estaba abajo, en el portal, tiznado de hollín, pero se encontraba consciente”, señalaron los bomberos.
Cuando se desplegaron (se movilizaron tres dotaciones a la calle en su cruce con la ronda de Outeiro) las llamas ya se habían expandido, destrozando el dormitorio, alimentadas por el colchón y más tarde por un armario empotrado, hasta romper la ventana debido al calor, causando la alarma en el vecindario, que podía ver lenguas de fuego y una columna de humo surgiendo del piso.
Al lugar también llegaron efectivos de la Policía Local, así como dos ambulancias de Urgencias Médicas, la primera de los cuales se llevó al residente del piso afectado.
 

Segunda víctima
La vecina que había alertado de lo ocurrido también salió a la calle por las escaleras, recorriendo piso por piso y cerrado a su paso las puertas antiincendios. “Estuvo muy acertada”, reconocieron los bomberos. Al parecer, la vecina se había quejado en numerosas ocasiones del hábito que tenían los otros residentes de dejar estas puertas abiertas, que permitieron que el humo se acumulara en el cañón de la escalera, impidiendo la visión. Otra vecina del octavo piso inhaló ese humo y los bomberos la confinaron en su piso hasta que se ventilara el edificio. Después fue trasladada también por intoxicación.
Mientras, las labores de extinción continuaban en la calle, donde los bomberos habían empleado una autoescalera para llegar hasta el sexto piso y sofocar las llamas con las mangueras. Los trabajos no duraron mucho: menos de una hora. Sin embargo, para entonces el humo había dejado inhabitable la casa, mientras que en la habitación donde se encontraba el foco quedaban solo cenizas y hollín.