• Jueves, 22 de Junio de 2017

“Hago bromas con el lenguaje porque es algo que está vivo y del que se habla”

JACOBO FEIJÓO ESCRITOR

El escritor Jacobo Feijóo se va hasta la fantasía bañada de humor que practican en Inglaterra para presentar “La fábula de la palabra perdida” que la editorial  .

“Hago bromas con el lenguaje porque es algo que está vivo y del que se habla”
El coruñés ofrece fantasía y humor a la vez en su libro	patricia g. fraga
El coruñés ofrece fantasía y humor a la vez en su libro patricia g. fraga

El escritor Jacobo Feijóo se va hasta la fantasía bañada de humor que practican en Inglaterra para presentar “La fábula de la palabra perdida” que la editorial coruñesa The Black House asomó al mercado para agotar la primera edición en la feria del libro de Méndez Núñez y hacer desfilar desde ayer a la segunda. 
El autor se dirige al público adulto porque, entre líneas, esconde a la ironía y a la crítica social, pero también toca al adolescente, por eso de que su trama va en búsqueda de un vocablo abandonado a su suerte y el lenguaje y sus curiosidades son la fuente de inspiración para crear a los personajes. 
De esta forma, salen a la palestra los cazarrecompensas y los falsificadores de palabras porque “no es lo mismo ‘rojo’ que ‘encarnado’” en un idioma que pierde riqueza con la desaparición de términos. Es por eso que la firma habilita un espacio en su web para los que han dejado de usarse y pasan hambre: “Aquí entra por ejemplo ‘ababa’, que es sinónimo de amapola, y también los conceptos que aún están por bautizar: “Tengo un amigo que al calcetín que te ponen en el brazo cuando te lesionas le llama ‘bracetín’”. 
Hay mucha gente que personaliza palabras, dice Jacobo, y lo que se conoce como metaliteratura le da la receta para escribir cosas como que la diéresis de “pedigüeñería” son los hoyuelos que se le forman al reír a la palabra: “Hago bromas con el lenguaje porque es algo que está vivo y del que se habla”. Feijóo mete la filosofía a bailar junto a las figuras gramaticales. Con 15 volúmenes ya publicados, el coruñés asegura que le encanta jugar con las palabras como buen abogado que es. Aplaude iniciativas como la de The Black House, que pujan por la otra literatura, la alternativa que se nutre de terror, fantasía, humor y también de ciencia ficción. 
Sobre la aparición o no de la palabra perdida, el escritor prefiere no adelantar acontecimientos, pero compara el último de los capítulos como el camarote de los hermanos Marx, donde dos hermanos gemelos son palíndromos. Uno se llama Rayar y el otro, Rallar, y los estudiantes se quedan con la lección sin saberlo. Después está la Bruja Esdrújula, que “es una viéjula montada en su escóbula”, y que solo habla con vocablos que llevan el peso en la antepenúltima sílaba. 
El coruñés señala que la novela es corta y dinámica porque la era del whatsapp no tolera algo tostón: “La adapté a una sociedad que vive muy rápido”. Y sus palabras cabalgan sobre ilustraciones a las que el lector echa piropos: “Son muy chulas”. Las firma Ana Castiñeiras, Judit P.V. y David Fajardo. El que quiera comprar el libro, lo tiene en la rúa de BD, en Alita Cómics.