La grúa retira el coche de un minusválido al creer que su permiso para aparcar era falso

F.V.G, muestra la multa y la factura de la grúa | patricia g. fraga

La Policía Local multó esta semana al dueño de un vehículo estacionado en una plaza de minusválidos en la calle de Concepción Arenal y cuando este regresó a por él, se encontró con que el turismo había sido retirado por la grúa.

La Policía Local multó esta semana al dueño de un vehículo estacionado en una plaza de minusválidos en la calle de Concepción Arenal y cuando este regresó a por él, se encontró con que el turismo había sido retirado por la grúa. El incidente resultaría trivial si no fuera porque el dueño es realmente un minusválido: F.V.G., afiliado de la ONCE, que padece una grave deficiencia visual (el vehículo lo conducía su madre). Ahora asegura que no parará hasta conseguir que la Policía Local cambie sus métodos para que esta situación no vuelva a repetirse.
El problema fue que en el parabrisas del coche de F.V.G. no lucía la tarjeta de minusválidos preceptiva, sino una fotocopia compulsada. “No llevo la original porque ya la he perdido dos veces”, explica el afectado, que añade que la fotocopia se la compulsaron en el Ayuntamiento. Era la una de la madrugada cuando acudieron a recoger su coche para emprender el camino de vuelta a Guísamo, donde reside, y descubrieron que su coche estaba en el depósito municipal.
Recuperarlo resultó bastante accidentado, primero porque creían que el depósito, que se encuentra en O Martinete, se hallaba en las cercanías del Chuac. Luego tuvieron que coge un taxi para llegar hasta el lugar correcto. “Casi me caí dos veces”, recuerda el afectado.
En el depósito
Cuando por fin llegaron, F.V.G. no estaba del mejor de los humores. Pidió explicaciones de lo ocurrido a las personas que encontró. “Me intentaron convencer de que lo mejor era que no hiciera nada, que pagara la multa y que me marchara”, explicó. Y lo cierto es que tuvo que pagar tanto la multa como el depósito para poder recuperar su coche, pero tampoco es que esté dispuesto a olvidarlo, sobre todo cuando le explicaron que se llevaron su coche porque entendieron que su fotocopia era en realidad, una especie de falsificación.
En descargo de los agentes, hay que señalar que esta clase de triquiñuelas son frecuentes. Conductores que hacen uso del permiso de un pariente que sí sufre una minusvalía, o que emplean una fotocopia, o cualquier papel o documento descargado de internet. Pero para F.V.G. no existe excusa posible, puesto que la fotocopia la compulsaron en el Ayuntamiento: “Tienen dos varas de medir, y no se puede aceptar que lo justifiquen así”.
Para el perjudicado, lo lógico sería que la Administración municipal actuase con un criterio justificado y lógico que evitaría esta clase de incidentes. Asegura que piensa denunciar lo ocurrido ante las autoridades pertinentes y que no cejará en su actitud hasta que el Ayuntamiento reconozca su error y elabore un protocolo que evite que cualquier persona con discapacidad pase por el mismo trago que él.