• Domingo, 04 de Diciembre de 2016

Fallece el pintor sadense Eduardo Fernández Rivas a los 68 años

El pintor Eduardo Fernández Rivas falleció en la madrugada de ayer en el Chuac por un problema coronario. Fiunchedo, donde vivió y Sada se levantaron ayer con la noticia

Fallece el pintor sadense Eduardo Fernández Rivas a los 68 años
Rivas presentó en 2014 una reinterpretación de las Meninas      pedro puig
Rivas presentó en 2014 una reinterpretación de las Meninas pedro puig

El pintor Eduardo Fernández Rivas falleció en la madrugada de ayer en el Chuac por un problema coronario. Fiunchedo, donde vivió y Sada se levantaron ayer con la noticia de que “un referente de la cultura de la localidad y uno de los valores de la plástica gallega contemporánea” abandonaba para siempre su pincel. Tenía 68 años y un estilo singular que le llevó a reinterpretar a Las Meninas brillantes, mirando de reojo y con sabor galaico. Fue una de sus últimas exposiciones en la ciudad.
Sus 30 criaturas pasearon en 2014 por Arte-Imagen a golpe de pincelada suave y sfumato, el toque que le caracterizó. Contaba Fernández Rivas que era el cuadro el que se lo pedía. Entonces, dejaba el instrumento con pelo y deslizaba las yemas de los dedos.
En este sentido, confesaba que tenía una segunda persona al que llamaba “daimon socrático”, que le decía lo que tenía que hacer, “mi brazo ejecutor”. Fue algo que le ocurrió desde niño: “Cuando no le hice caso tanto en la pintura como en otras cuestiones la cagué”.
Su “daimon socrático” aparecía cuando más lo necesitaba. Fue su cabeza pensante, que le hizo crear un universo expresionista y rebelde. A su personalidad como pintor se le unió su amor por Egipto.
La gente de la cultura de Sada coincidió en señalar que perdían a uno de sus hijos ilustres. El Ayuntamiento sadense, por su parte, se sumó a las muestras de dolor por su muerte: “Artista polifacético sadense que hoxe nos deixou” y expresó el más sentido pésame a sus familiares y amigos. A Rivas no le gustaba hablar de sus pinturas. Decía que eso era cosa de la crítica porque de hacerlo, solo le podría dedicar palabras bonitas. Como si fueran sus hijos y como ayer lo hicieron sus allegados y admiradores.