La expansión del alquiler turístico por internet encarece las rentas en el centro

Los administradores de fincas han notado que cada vez más propietarios están publicitando sus inmuebles en zonas como los Cantones o el entorno de la plaza de Lugo | patricia g. fraga

El sector advierte de que escasean los pisos y los dueños se decantan por esta fórmula porque les reporta más ingresos 

La falta de tramitación de licencias para construir nuevos edificios no es la única preocupación del sector inmobiliario. Algunos profesionales advierten de que los pisos de lujo o para personas con mayor poder adquisitivo destinados al alquiler son escasos en el centro y el efecto de plataformas digitales como Airbnb está provocando una burbuja en los precios de las rentas mensuales. Por contra, de momento esta práctica todavía no ha perjudicado en gran medida a los establecimientos hoteleros de A Coruña.

“Hay una escasez de viviendas que estén bien”, afirma la vicepresidenta primera del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia, Carmela Lavandeira. Reconoce que también falta un buen número de apartamentos que se puedan comprar pero estos “siguen caros” y por eso no existe una gran demanda. En este contexto, lo que más preocupa a los profesionales inmobiliarios –al margen de los promotores, que quieren soluciones para poder realizar nuevos proyectos en el municipio– es el arrendamiento. Más en estos tiempos en los que la expansión de los portales inmobiliarios de carácter turístico toma fuerza.

“El alquiler del centro se ha disparado” porque, además de haber poca oferta para atender un gran número de peticiones, muchos propietarios se están decantando por “alquilar por Airbnb porque les sale más rentable”.

Aunque en su día desde la Asociación de Hospedaje de A Coruña (Hospeco) resaltaron que esta práctica de los dueños de apartamentos no les estaba afectando en demasía,  sí está  repercutiendo a la ciudadanía a la hora de buscar un hogar. Las ganancias son mayores teniendo un inmueble para estancias cortas que se pagan muy bien que para tener un inquilino permanente o, al menos, para más tiempo.

 

Lugares estratégicos

Si bien es cierto que este fenómeno todavía no está dañando a los interesados en residir en barrios de la periferia, Lavandeira apunta a los operarios de Inditex como unos de los principales perjudicados por la coyuntura. Aclara que los clientes potenciales son, en buena parte, las personas que vienen a ocupar altos cargos en la multinacional.

“Quieren pisos que estén bien situados” así como arreglados y en buen estado y como ahora no se construye lugares como Linares Rivas y los Cantones, o el entorno de la plaza de Lugo son algunas de las mejores opciones. No en vano, un portal inmobiliario como Idealista.com situaba hace poco a Linares Rivas como la calle más cara de Galicia también para ser propietario.

Además, en la ciudad existe cierto temor a que la creciente oferta de inmuebles del municipio en sistemas como el citado vaya disparando los costes en barrios más obreros.  

Vender sobre plano

En lo que al fenómeno de la compra se refiere, el presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de A Coruña, Herminio Carballido, explica que existen muy pocas opciones de conseguir pisos nuevos y lo que queda está en manos de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb).

“Los pocos que han iniciado promociones pequeñas, de diez o doce viviendas, prácticamente las han vendido todas”, dice, a lo que ha ayudado que el crédito hipotecario fluya algo más que durante los peores años de la crisis.

En este sentido, Lavandeira afea que se estén paralizando las concesiones de licencias ahora que hay interés por adquirir y por construir. Esta circunstancia no afecta únicamente a los grandes promotores, sino que está perjudicando a un buen número de comunidades de vecinos.

Los administradores de fincas se han topado con muchos problemas en los últimos tiempos y reivindican la necesidad de “agilizarlo un poquito porque se están ralentizando las cosas en las comunidades”. Por ejemplo, hay casos en los que dueños que viven en sus hogares llegan a estar “desesperados” porque esperan que les den permiso instalar ascensores o arreglar una fachada.

“En general cualquier obra está resultando lenta, tediosa y complicada”, razona la vicepresidenta de la entidad colegial, que reconoce que cuando hay que pedir varias licencias para un trabajo el tiempo de validez de la primera llega al límite para que les otorguen la segunda. A veces incluso lo sobrepasa y hay que volver a empezar el proceso.