• Sábado, 10 de Diciembre de 2016

Las empresas familiares apelan a que se simplifiquen los trámites administrativos

El Congreso de la Empresa Familiar cerró ayer sus puertas en Palexco tras tres días de intenso debate en el que participaron más de 500 integrantes de este sector económico. Durante la jornada de clausura

Las empresas familiares apelan a que se simplifiquen los trámites administrativos
El presidente del IEF, Ignacio Osborne, durante la clausura
El presidente del IEF, Ignacio Osborne, durante la clausura

El Congreso de la Empresa Familiar cerró ayer sus puertas en Palexco tras tres días de intenso debate en el que participaron más de 500 integrantes de este sector económico. Durante la jornada de clausura, los ponentes propusieron que se simplifiquen las tramitaciones administrativas y el sistema fiscal para que las empresas familiares “crezcan y sean más competitivas”.
“El crecimiento empresarial es algo de lo que toda la sociedad española se beneficia. Un crecimiento sostenido y sostenible implica un crecimiento basado en la rentabilidad, en la mejora de la competitividad y en el compromiso con el entorno. Sin rentabilidad no hay incentivo a la inversión y si no hay inversión no hay empleo ni se puede garantizar un modelo social como el actual”. Así lo aseguró Ignacio Osborne, presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), durante la clausura del congreso.
El crecimiento, según Osborne, es un objetivo común, en el que la Administración y los agentes sociales y políticos deben “ir de la mano”, porque todos son “responsables de los éxitos o los fracasos futuros”. En este sentido, el presidente del IEF destacó la existencia de una serie de factores que influyen en la dimensión empresarial y sobre los que es necesario actuar para mejorar la competitividad.
El primero de ellos es el capital humano. “Invertimos miles de millones de euros en educación, pero sigue sin existir una verdadera vocación empresarial asentada en la sociedad”, aseguró, al tiempo que recordaba que “la tradición familiar” es probablemente el único catalizador de valores como “el amor por el trabajo, el espíritu de sacrificio, la ilusión por emprender un proyecto o la confianza en uno”.
Otro factor determinante para el crecimiento es el sistema fiscal. “Un marco fiscal sencillo y moderado promueve la existencia de empresas dinámicas, con capacidad de generar empleo y recursos públicos, así como una mayor estabilidad empresarial, evitando elevadas tasas de mortalidad, especialmente en épocas de crisis”, dijo.
El tercer elemento que según Osborne hay que revisar es la Administración. “El ciudadano y las empresas nos vemos atrapados en un sistema cada vez más exigente y menos autocrítico, en el que deberíamos tener un papel más preponderante en la gestión y elección de los servicios públicos. Necesitamos, además, una Administración preparada para afrontar los cambios que impone un mundo digital y globalizado”, aseguró.