En el hotel Hesperia Finisterre las botellas de champán francés alertaban de que ayer no era un día cualquiera. El edificio funcionaba de recepción para los invitados que acampaban dentro y fuera de sus suites porque de allí partieron hasta seis microautobuses hacia el pazo de Anceis. La boda de Marta Ortega y Sergio Álvarez levantó mucha curiosidad entre los coruñeses. Porque si por la mañana, algunos usuarios de La Solana aseguraban haber compartido jacuzzi con amigos de los novios, por la tarde la expectación iba in crescendo desde que en el hall, los recepcionistas colocaban estratégicamente pinchitos de uvas, kiwi y piña.
Eran las cuatro de la tarde y muchos de los alojados se dejaban ver en ropa sport. Como todavía quedaba tiempo para hacer el nudo de la corbata, decidían descansar leyendo la prensa deportiva o simplemente levitando. Otros, en cambio, entraban y salían con cara de prisa y un modelo enfundando en el brazo confirmando que eran un plato en el banquete. Pasadas las cinco y media, los primeros dos autobuses aparcaron delante de la puerta. Fue entonces cuando decenas de curiosos, algunos disfrazados, se asomaron a la puerta a ver qué pasaba. Entre ellos, unas adolescentes vestidas de marineras sexys con cámara en ristre preguntaban si Carlota Casiraghi respiraba ayer atlántico. Se fueron sin recompensa del mismo modo que los paparazzis, que solo se llevaron a casa la foto de Ainhoa Arteta y Jesús Garmendia.
En el momento en que los empleados de la empresa de transporte aparecían para pasar lista, los afortunados comenzaron a desfilar. Los que acompañaron a la heredera del imperio Inditex en su día más especial optaron por conjuntos elegantes y sencillos, la mayoría cortos, y recogidos de estilo romántico. Entre el tumulto, se pudo ver mucho peinado con trenza, tocados años veinte y, sobre todo, taconazos de impresión. Por su parte, los hombres pasearon trajes sencillos con corbata en una pasarela improvisada donde Zara estuvo también presente en formato tejido. Eran las siete de la tarde y el hotel se quedaba prácticamente vacío y sin glamour.
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Mucho negro combinado con blanco En cuanto a los colores de los vestidos, predominó el negro combinado con el blanco pero también se pudieron ver modelos en tonos menta o rosa, siguiendo las tendencias de la temporada. |
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Ainhoa Arteta, muy feliz por los novios La soprano Ainhoa Arteta fue de las últimas invitadas en subirse al autobús junto a su marido, Jesús Garmendia, hacia el pazo de Anceis. La artista no quiso desvelar si cantaría durante el enlace –“es una sorpresa”, se disculpó– aunque finalmente se sabe que sí lo hizo. En su paso ante las cámaras sí agradeció que le permitieran hacer esta escapada a Galicia para acudir a la boda de sus dos amigos, a los que, según reconocía a las puertas del Finisterre, todavía no había tenido la ocasión de ver: “Estoy muy feliz por los novios”antes de la celebración. |
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La discreción fue la nota dominante Los amigos de Marta Ortega aparecieron en el hall del hotel Hesperia Finisterre al mismo tiempo que los familiares de Sergio Álvarez. Horas antes, las mujeres pudieron acicalarse sin salir del edificio después de que la organización del evento incluyera un servicio de peluquería y maquillaje. Al salir hacia el banquete, todos coincidían en decir que estaban muy contentos y emocionados por la boda. Y es que sin duda, la discreción fue la nota dominante de un evento donde nadie se fue de la lengua. |








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