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El barco de Serrat y Sabina toca puerto en A Coruña para ser recibido por más de 5.000 fans

| Actualizado 19 Agosto 2012 - 04:02 h.
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Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, anoche en el Coliseo           quintana
Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, anoche en el Coliseo quintana

El Coliseo se quedó pequeño ayer pare recibir a dos grandes de la música española: Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, que presentaron su último trabajo conjunto, “La orquesta del Titanic”. Los dos amigos de siempre, recién llegados de su concierto del día anterior en Vigo, salieron al escenario vestidos de un elegante negro que les hacía parecer una curiosa versión de los Blues Brothers ante más de 5.000 fans de todas las edades, aunque los más jóvenes decían preferir a Sabina y a los mayores los había convocado la voz de Serrat.

Fue la primera vez que ambos actuaron en la ciudad formando un dúo

Tras la canción más apropiada para dar comienzo al espectáculo “Hoy puede ser un gran día/ocupen su localidad”, el concierto resultó ser una mezcla de grandes éxitos de los dos como “Una canción para la Magdalena” o “Mediterráneo”, que aderezaron los cortes del disco que presenta esta gira, como “Acuérdate de mí”. El concierto de ayer recordó al de la primera gira conjunta de los dos cantantes, “Dos pájaros de un tiro”, que realizaron en 2007.

En aquel entonces, su recorrido no les llevó en A Coruña. Es más, su único concierto en Galicia, que realizaron en Santiago de Compostela, en la plaza de Obradoiro, tuvo que cancelarse debido a una pertinaz lluvia después de solo media hora de actuación, lo que dejó a muchos seguidos de ambos artistas decepcionados. En cambio, en esta gira el aire macarra de Sabina y el gesto tristón de Serrat se han dejado ver más por tierras gallegas.

 

pullas y halagos

Igual que entonces, ambos aprovecharon para convertir en monólogos las pausas entre canción y canción. Serrat y Sabina demostraron su amistad intercambiando pullas y halagos. El primero ya era un popular cantante cuando Sabina era un desconocido y el músico de Úbeda siempre se reconoció un admirador de su música. Incluso confesó que la había empleado en más de una ocasión “para tocarle el culo a una muchacha”. Serrat, en cambio, negó haber recurrido jamás a los grandes éxitos de Sabina para palpar los encantos femeninos.

Se puede decir que la gente disfrutó casi tanto de las demostraciones de afecto que se prodigaban entre ellos como de las demostraciones de talento que prodigaron al público: sabían que era lo que se esperaba de ellos, así que fueron desgranando a lo largo de la velada. “Por fin solos”, “De cartón piedra”, “Eclipse de mar”, “Cada loco con su tema”, “Y sin embargo”...

Algunas de las composiciones de Serrat las cantó Sabina y viceversa, mientras que otros temas los interpretaron a dúo. Los dos demostraron, uno con su voz cascada y el otro con su cantar profundo, que no todos los pájaros que visten de negro tienen por qué ser un signo de mal agüero. n