5:54 h. Jueves, 17 de mayo de 2012

 

El arte da vida al pasillo más largo

| Actualizado 29 Diciembre 2011 - 23:00 h.

El Ideal Gallego-2011-12-30-014-8b54b72d

 centro oncológico de galicia  “na espera”

Junto a la sala de radioterapia y a lo largo de un pasillo interminable, el Centro Oncológico de Galicia ofrece arte para hacer más corta la espera. En un momento en que la mente necesita escapar e irse lejos, la pintura, la fotografía y los grabados darán motivos para viajar. Lejos de un hospital. El colectivo Arteu se encargará de ello. Cada dos meses.

Reportaje de marta garcía márquez

El pasillo es muy largo. Tanto casi como la espera. Sin embargo, las paredes han dejado de ser lisas y frías para decir cosas. Hablan de arte que emerge de un cubano llamado Omar Kessel. De color, cuando el alma está rota y apenas tiene aliento. Y resulta que en ese momento cuando uno ya no sabe en qué pensar y ha revisado todas las revistas atrasadas de la sala, surge el encuentro.
El arte se cuela en el Centro Oncológico de Galicia como una especie de bálsamo que hace más agradable los puntos suspensivos que el enfermo dibuja en su vida. En medio de la vorágine y la angustia, el colectivo Arteu instala una exposición que tendrá carácter temporal para que los pacientes del centro se recreen en nuevos pinceles. Y también sus acompañantes, familiares y amigos que se quedan sentados a que finalice la sesión. Que siempre es eterna.
Cuenta Xacobe Meléndrez, responsable de Arteu, que la idea es cambiar el rumbo del arte. Sacarlo del circuito que va del estudio a la galería hasta pasar por caja para introducirlo en lugares no habituales.
Así es como el centro coruñés vestirá su largo pasillo con pintura, fotografía y grabados bajo el epígrafe de “Na espera”. Cada dos meses. Para que los pacientes despisten su mirada con distintas manifestaciones. Con creaciones que sean una especie de aspirina y reaviven sus sentidos en un momento de angustia, de la que casi no se puede escapar. Porque está ahí. Taladrando la cabeza. Sin  embargo, es justo en ese “impasse” cuando Arteu dispara. Produce el choque y el paciente trabaja. Se recrea en las caras expresivas de Omar Kessel y se imagina en otro lugar. Muy distinto a la sala de espera de un hospital. Lejos de ese largo pasillo. Para viajar a través del formato litografía y de los dibujos, que el cubano realizó con lápices de colores encargados de pintar la esperanza. Un día sí y otro también. Calculan que alrededor de 500 personas se pasan al día a recibir el tratamiento. Con sus acompañantes.
De esta forma, el arte que nace de la necesidad de expresar algo tiene sentido. Al principio, en medio y al final de una enfermedad tan larga como ese pasillo del Oncológico, las distintas colecciones dejarán que la cabeza descanse. Por un rato. Y piense en otra cosa. Da igual en qué. Aprovechando la sensibilidad de los enfermos. En un instante donde el mundo se paraliza. Y todo es silencio. Lo plástico transporta en el lienzo un mensaje positivo. Es vida.

Vota esta noticia:
- 0 Comentarios
Más acciones:


El Ideal Gallego en la red



Lo + en El Ideal Gallego