• Viernes, 20 de Octubre de 2017

La ejecución de las viviendas sociales en el Ofimático se retrasa hasta el próximo año

El permanente desencuentro entre la Xunta y el Gobierno local tiene otro punto de fricción en el Ofimático, donde el Gobierno autonómico anunció ayer que ya no podrá ejecutar la inversión de 5,5 millones de euros en 40 viviendas sociales esta año.

La ejecución de las viviendas sociales en el Ofimático se retrasa hasta el próximo año
El proyecto de 40 viviendas sociales contaba con 5,5 millones de euros de presupuesto | patricia g. fraga
El proyecto de 40 viviendas sociales contaba con 5,5 millones de euros de presupuesto | patricia g. fraga

El permanente desencuentro entre la Xunta y el Gobierno local tiene otro punto de fricción en el Ofimático, donde el Gobierno autonómico anunció ayer que ya no podrá ejecutar la inversión de 5,5 millones de euros en 40 viviendas sociales esta año. La razón es que la Concejalía de Regeneración Urbana afirma no solo que la Xunta no abonó las tasas de la licencia ni el impuesto de construcción, sino que, además, el proyecto del inmueble excede la edificabilidad máxima, por lo que se deberán volver a redactar con profundas modificaciones.
Tras la aprobación ayer en junta de gobierno la denegación de la licencia municipal para la construcción la Xunta ya está a trabajar en la modificación del proyecto, pero advierte de que “agarda a máxima implicación do concello nesta iniciativa social”. Al mismo tiempo, reprocha al Ayuntamiento que tardará nueve meses en responder a la solicitud, que habían presentado en diciembre del año pasado.
De todos modos, el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) insiste en que el proyecto cumple la más estricta corrección jurídica. Simplemente, ha decidido no presentar más recursos para ahorrar tiempo.


Trasteros
El proyecto inicial dispone de 4.800 metros cuadrados de uso residencia y de 960 destinados a locales comerciales, pero el Ayuntamiento cuenta también los trasteros situados en el entresuelo como superficie residencial, mientras que el proyecto autonómico no los considera anexos. La negativa municipal obligará a construir otro sótano donde ubicar los trasteros, con el consiguiente sobrecoste. En cuanto a los bajos que iban a ocupar los trasteros, tendrán que ser dedicados a usos comerciales. A pesar, como subraya la Xunta, de que “non existe unha demanda” para ellos.
Fuentes municipales reconocen que el proyecto se le aplicó el plan general de 1998 y el parcial de 2007, vigentes cuando se solicitó el permiso, pero insiste en que ahora existe una nueva normativa urbanística.