• Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

Doce miradas entre lo rural y lo urbano

Toni Cumella lleva dos días como flotando después de conocer la Ribeira Sacra, uno de los 17 destinos apuntados en su libreta para visitar.

Doce miradas entre lo rural y lo urbano
Los organizadores hablaron de la importancia de hacer confluir procesos creativos	javier alborés
Los organizadores hablaron de la importancia de hacer confluir procesos creativos javier alborés

Toni Cumella lleva dos días como flotando después de conocer la Ribeira Sacra, uno de los 17 destinos apuntados en su libreta para visitar. Allí impartirá un taller que conducirá por un lado o por otro dependiendo del alumnado para verter sus conocimientos ceramistas consolidados por cuatro generaciones: “Mi abuelo hacía ollas y cazuelas, mi padre fue premio Nacional de Bellas Artes y yo llevé el arte por la arquitectura. Mi hijo no sé dónde va a terminar”. 
Es uno de los doce que conforman “Riverside”, un proyecto cultural apoyado por Corporación Estrella Galicia y conducido por la galería Vilaseco. La idea que fermentó en el centro de Padre Feijóo bajo el nombre de “12 miradas” aumenta sus dimensiones para traspasar Lavedra y llegar hasta las orillas del Sil y del Miño, donde creadores de distintas generaciones como Lois Patiño o Manolo Gallego hablarán de lo que saben en obradoiros limitados para 20 personas, con becas para diez de ellos. Contaba el comisario, Carlos Quintáns, que la iniciativa no despliega la obra de cada nombre de forma estricta, sino que va a un registro más íntimo. 
De ahí que Toni Gironés exponga en Vilaseco un conjunto de dibujos sobre Cadaqués que trazó a unas horas concretas del día y sin estar delante del pueblo blanco. Tomás Alonso se une a la puesta en escena junto a Manuel Gallego, que muestra una maqueta de la residencia del presidente de la Xunta que se sale de lo común. 
La lámpara de Arturo Álvarez o una pieza exclusiva de Charo Froján son ejemplos de cómo Vilaseco va más allá de la charla y el ciclo para acabar de unir: “Las cosas se mezclan y se tocan” porque “el contagio es importante para no sentirse aislado”. 
Lo que interesa, apunta el experto, es compartir cultura y Riverside se produce a través de ese contagio. En concreto, Toni Cumella engarzará industria y cerámica. Durante su estancia en Galicia, comenta que aprovechó para visitar Sargadelos 25 años después de la última vez, “cuando aún estaba Isaac”. 
Allí, dice que comprobó que la forma de hacer suya y la de O Castro son la misma: “Una especie de hombre orquesta porque diseñamos la pasta y el esmalte. Lo autoprocesamos”. Para él, la cerámica es una forma de vida que “te lleva a sitios como este” o el de ayer cuando tocó el paisaje de la Ribeira Sacra. 
Por su parte, el consejero ejecutivo de Corporación Hijos de Rivera, José María Rivera, explicó que respaldar este tipo de eventos es una forma de “autodiagnosticarnos y analizar lo que ocurre a nuestro alrededor”. Mejorando la autoestima, añadió que se pone mejor en valor el entorno para ir más allá de la parte estética. Trabajarlo desde el punto económico y cultural debería hacerse utilizando el mismo prisma en una puesta en común donde se pretende también percibir lo que puede pasar. 
Para la selección de artistas, Quintáns indica que no hay una búsqueda de generación, sino las ganas de encontrar a gente que está aportando cosas para sumarla al caldo, en el que no todos los ingredientes se conocen. Pertenecen a las disciplinas de la arquitectura, la plástica, el diseño gráfico, de muebles o la artesanía y se moverán entre el rural y lo urbano para alimentar a los escenarios con sus exposiciones, conferencias y talleres. 
Riverside abre el plazo de inscripción a una experiencia que cuenta con un programa de ayudas para que los investigadores le saquen brillo a sus ideas. Tres lo podrán hacer en una especie de laboratorio creativo que respira de lo contemporáneo.