Demuelen nuevas chabolas de A Pasaxe tras el traslado de cuatro familias a otros municipios

El terreno del poblado de A Pasaxe se va despejando poco a poco | patricia g. fraga

Es el mayor derribo desde agosto, cuando las máquinas echaron abajo 15 galpones en una jornada

Las máquinas volvieron ayer al poblado de A Pasaxe para derribar chabolas que se habían quedado vacías, según afirman los propios residentes. En total, se calcula que fueron cuatro las familias que han abandonado el núcleo chabolista, con destino sobre todo a zonas del área metropolitana, como Carral y O Temple. La mayoría, en régimen de alquiler. Tras su partidas, las máquinas derribaron las infraviviendas no solo para prevenir futuras ocupaciones, sino también para limpiar la zona junto a la ría, cuyo plan entra así en su cuarta fase.

 Se trata del mayor movimiento que registra el poblado desde el tres de agosto, cuando los operarios derribaron hasta quince chabolas, aunque muchas de ellas no eran usadas como residencias, sino como cobertizos para guardar material. En aquel entonces visitaron el lugar las concejalas de Medio Ambiente, María García, y de Justicia Social y Cuidados, Silvia Cameán, para comunicar que se habían recogido casi cinco mil toneladas de residuos.

 

De “xeito discreto”

El Ayuntamiento suele facilitar los datos de recogida de desperdicios, pero es mucho más restrictivo al comunicar los realojos de chabolistas, apelando al “gran traballo” que está desarrollando el programa Hábitat Digno para llegar “dun xeito discreto”. Justicia Social lo considera una “fórmula necesaria” para evitar “problemáticas de carácter convivencial”. Es decir, las hipotéticas quejas de los residentes de las zonas donde se reubican a los chabolistas.

 Por el momento, el plan Hábitat Digno ha conseguido reubicar a más de diez familias en pisos de titularidad pública en barrios como Os Castros, Eirís o Novo Mesoiro, en viviendas de propiedad pública o privada, en el que el chabolista consigue vencer el recelo de muchos caseros a tener un inquilino de etnia gitana. Esta es la opción preferida por el Ayuntamiento, que apoya entonces pagándole la mitad de los gastos por un período de cinco años.

Es la que se habría usado en los últimos realojos. A principios de año, se celebró con los chabolistas una reunión en el centro cívico de O Castrillón, en el que les animaron a buscar piso por cuenta propia, a pesar de que se trate de una tarea difícil. Pero a la mayoría le hecha para atrás la circunstancia de que no tienen ingresos mensuales fijos, un problema que el Ayuntamiento trata de solventar con el apoyo  de la Diputación, que aporta el 60% del presupuesto del programa de erradicación de chabolismo.

 

Derribo de La Toja

Uno de los avances más importante que ha conseguido el Gobierno de la Marea Atlántica ha sido despejar de chabolistas la antigua nave de la fábrica de La Toja, sobre la que pensaba una orden de demolición por ruinosa, para que la empresa propietaria la inmobiliaria Altramud, pudiera derribarla.

 Por orden judicial dictada durante el mandato de Carlos Negreira, correspondía al Ayuntamiento despejar la zona, pero la actuación se demoró hasta mayo, cuando el Plan de Hábitat Digno dio sus primeros frutos.