Creen las pintadas en la periferia a pesar de que el Ayuntamiento limpia más de un millar grafittis al año

Hoy en día, entrar o salir de la ciudad ofrece la oportunidad de leer los nombres de los grafiteros coruñeses, que han escogido los principales accesos como el lienzo para sus pintadas.

Creen las pintadas en la periferia a pesar de que el Ayuntamiento limpia más de un millar grafittis al año
Los letreros informativos de la DGT han sido casi todos pintarrajeados | patricia g. fraga
Los letreros informativos de la DGT han sido casi todos pintarrajeados | patricia g. fraga

Hoy en día, entrar o salir de la ciudad ofrece la oportunidad de leer los nombres de los grafiteros coruñeses, que han escogido los principales accesos como el lienzo para sus pintadas. No solo los muros a ras de tierra están cubiertos de letras de vivos colores: los letreros de la DGT, a varios metros del suelo sobre el tráfico, también aparecen marcados con  los mismos nombres, porque estos pintores urbanos también compiten por escribir su firma en el lugar más visible posible. El Ayuntamiento borra cada año más de un millar de grafittis.
 A pesar de los esfuerzos de la Consellería de Medio Ambiente, el número de estas pintadas, que algunos consideran arte urbano y otros, una simple gamberrada, va a más: en 2014 se limpiaron 1.028, en 2015, 1.124, y el año pasado, 1.180. Los grafiteros actúan sobre cualquier superficie razonablemente limpia que le sirva como lienzo. Sin embargo, encuentran en la periferia de la ciudad un terreno abonado para su afición porque allí no hay transeúntes que les sorprendan en medio de una pintada. El resultado es que muros enteros acaban totalmente decorados con los nombres de estos jóvenes. 
Mayor peligro 
Pero subirse a uno de los letreros de avisos de la DGT supone un peligro mayor porque se encuentran a cinco metros de altura, sobre una calzada por la que transita tráfico a gran velocidad. Como la escalerilla de servicio se encuentra a unos tres metros del suelo, precisamente para evitar que nadie acceda a la plataforma, los grafiteros tienen que recurrir a subirse los unos a los hombros de otros o a traer su propia escalera. Es una práctica peligrosa, así que la DGT ha optado por emplear contra ella la táctica contraria a la del Ayuntamiento: no limpian la pintura. “No sabemos por qué lo hacen, pero lo que sí sabemos es que no pintan encima de un grafitti, así que ya no los borramos”, comentan fuentes de Tráfico. 
Según las estadísticas de la Policía Local, es en el mes de agosto cuando más activos estos amantes del esprai de pintura. Por lo menos, es durante estos días cuando losa gentes municipales llevan a cabo la mayor parte de las sanciones. El año pasado fueron 13 las ocasiones en las que sorprendieron a un joven pintura en mano, dispuesto a inmortalizar su alias ante toda la ciudad. Puede parecer una cifra baja, pero hay que tener en cuenta que solo se tramitaron 40 multas en todo el año pasado. .
 En su día,. la Policía Local ensayó alguna iniciativa contra las pintadas, después de que apareciera alguna en uno de los muros el histórico templo de la Colegiata. Se habló incluso de crear un registro de grafittis, pero todo quedó en nada
Además, los agentes municipales señalan la dificultad de imponer una denuncia por le juzgado  cuando el edificio pintarrajeado es una propiedad privada, porque muchos propietarios no se molestan. En edificios públicos, es otro asunto. l