A Coruña perdió casi 2.000 vecinos en cinco años mientras que los municipios limítrofes crecían

Un buen número de coruñeses han dejado de formar parte del padrón municipal de la ciudad en los últimos años debido a la crisis, como se ha indicado en diversas ocasiones. Sin embargo, la emigración a otros países

A Coruña perdió casi 2.000 vecinos en cinco años mientras que los municipios limítrofes crecían
La cabecera de comarca ha ido perdiendo población en favor del área metropolitana  | patricia g. fraga
La cabecera de comarca ha ido perdiendo población en favor del área metropolitana | patricia g. fraga

Un buen número de coruñeses han dejado de formar parte del padrón municipal de la ciudad en los últimos años debido a la crisis, como se ha indicado en diversas ocasiones. Sin embargo, la emigración a otros países no es la única razón que está detrás de la bajada de población de A Coruña como así parecen demostrar los datos. En los últimos cinco años se perdieron alrededor de 2.000 vecinos mientras en los municipios del área no dejaban de recibir nuevas altas.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó hace escasos días los resultados del padrón desagregados por municipios en los que se indica que A Coruña cuenta con 244.099 residentes. La cifra es importante pero en solo un lustro ha ido cayendo hasta el punto de contar con cerca de 2.000 nombres menos en los listados. A nivel de porcentajes la diferencia es poca, pero los números muestran un cambio social que se va plasmando en las calles de la localidad poco a poco, en donde en cualquier caso las mujeres siguen siendo mayoría (un 54% en 2017). La dinámica de pérdidas parece haberse establecido también en el resto de grandes ciudades gallegas a excepción de Santiago.
Distintos sectores hablaron en estos años de la marcha de gente a otras comunidades u otros países para buscar empleo y de que los nacimientos no compensan los óbitos para crear una estabilidad. Sin embargo, al analizar los datos también se puede ver cierta incidencia del mercado inmobiliario en las cuestiones demográficas aunque, como curiosidad, entre el inicio de la recesión por el boom del ladrillo y 2013 el balance fue positivo.

Cuatro receptores básicos
En su día se construyó mucha vivienda nueva en el cinturón metropolitano que salía más asequible –en la crisis incluso se vendió más barata, igual que en la urbe– a los jóvenes y nuevas familias, por lo que hubo cierta fuga de vecinos que estarían incrementando también la natalidad en esos municipios. Los propios promotores comentaron que ante la falta de stock de pisos a estrenar en la ciudad mucha gente tenía que moverse y la parálisis actual en las licencias –en un momento en el que vuelve a interesar edificar en palabras del propio sector– también está llevando a las compañías a trabajar en el incremento del parque de viviendas en ayuntamientos como Oleiros. Esto a la larga puede perpetuar esa fuga de residentes a las zonas de la comarca más próximas al núcleo urbano de A Coruña.
Es al menos lo que reflejan evoluciones como la del propio Oleiros. Entre 2013 y 2017 aumentó su población en más de un 2% alcanzando el año pasado los 35.198 empadronados. En Culleredo los movimientos han sido tan importantes que el padrón roza ya las 30.000 personas porque se ganaron casi 600 nuevos ciudadanos.
Por su parte Arteixo sumó unos 500 residentes a mayores en cinco años, a pesar de que a estos municipios también les afectó la crisis y la fuga de gente al extranjero, y Cambre ascendió un 1,5%.
Suerte distinta corren localidades de la comarca de Betanzos como Aranga, Vilarmaior y Vilasantar, que no dejan de perder gente. Incluso Oza-Cesuras redujo el pasado ejercicio el padrón tota que tenían los dos municipios cuando estaban separados.