A Coruña fue la ciudad en la que más cayó la inversión en obras públicas

Las grandes inversiones de antaño no llegan a pesar de que la Administración se fija en los datos macroeconómicos para anunciar una incipiente salida de la crisis.

A Coruña fue la ciudad en la que más cayó la inversión en obras públicas
Los trabajos de reurbanización de La Marina son de los pocos en los que se invirtió	quintana
Los trabajos de reurbanización de La Marina son de los pocos en los que se invirtió quintana

Las grandes inversiones de antaño no llegan a pesar de que la Administración se fija en los datos macroeconómicos para anunciar una incipiente salida de la crisis. Las licitaciones de obra pública son un buen termómetro para medir la situación real por la que pasa la ciudad. Un estudio de la Federación Gallega de la Construcción muestra que en 2015 las partidas destinadas a A Coruña fueron las que más cayeron con respecto a las otras seis grandes urbes gallegas. Además, se perdió un gran peso dentro del cómputo de toda la provincia.
Mientras los promotores inmobiliarios comenzaron a moverse durante el ejercicio pasado con la intención de retomar tímidamente la edificación, las instituciones como el Gobierno central o la Xunta no parecen tenerlas todas consigo para invertir en los proyectos pendientes en la ciudad. Más allá del entorno de O Parrote y La Marina y el Puerto Exterior, y con la Tercera Ronda finiquitada, 2015 no fue un año bueno en lo que a recepción de fondos se refiere. Según las estadísticas de las que disponen los constructores la inversión se precipitó un 86,57% con respecto a 2014. Es decir, si hace dos años se gastaron 25.437.521,16 euros públicos en distintas actuaciones esa cifra descendió hasta los 3.415.942,49 euros del pasado ejercicio.
Quizá estas decisiones económicas podrían explicarse por el parón que provocaron la campaña electoral, las municipales y la posterior formación de Gobierno. Sin embargo, el escenario sería más comprensible si lo mismo hubiera ocurrido en el resto de las grandes urbes pero no en todas fue así. Las distintas instituciones (Ejecutivo central, Xunta, Diputación, Ayuntamiento...) multiplicaron algo más de un 100% el dinero que se fue para Lugo. En Ourense ese crecimiento se elevó un 371,91%. Si bien es cierto que el resto de ayuntamientos en la lista bajaron, lo hicieron en menor medida. El que tuvo unas pérdidas más próximas a las de A Coruña fue Ferrol con un descuento del 79,56%.
Los números son más preocupantes cuando se analizan pormenorizadamente. Sin pasos en la nueva Alfonso Molina, el vial 18 u otras infraestructuras el gasto por coruñés fue de 14,01 euros. Al igual que ocurrió en términos generales, fue la peor parada en cuanto a inversión por habitante. 
Cada vigués recibió –virtualmente– 24,46 euros, los pontevedreses se quedaron con 51,65 y en Lugo a cada ciudadano le tocaron 81,24 euros. Cinco euros por encima, con 19,17 euros, los ourensanos fueron los segundos por la cola.
En paralelo a la bajada urbana de las subvenciones y ayudas, el dinero para obra pública en la provincia ascendió. Según se extrae del informe en 2015 A Coruña representó un 0,72% del total repartido por la provincia, mientras que un año antes había manejado el 7,29% de los fondos. La comarca, así como el área de Betanzos tampoco salieron excesivamente bien. De 16 municipios, tan solo cinco experimentaron una subida.
En donde más creció la inversión, un 155,81%, fue en Bergondo. En absolutos pasó de recibir 583.071,88 euros a rozar el millón y medio. El segundo lugar fue para Oleiros con un aumento del 74,62% y más de dos millones extra en relación a 2014. También mejoraron de forma importante Curtis, Betanzos, Oza-Cesuras y de forma ínfima Paderne. El mayor batacazo se lo llevó Miño con menos 61,61%.