El matrimonio que el viernes se vio envuelto en un episodio de violencia doméstica en su domicilio del número 78 de la avenida de Arteixo permanece ingresado en el Complejo Hospitalario Universitario recuperándose de las heridas sufridas. Él, Manuel T.P. un taxista de unos sesenta años de edad, se encuentra en la UCI con pronóstico reservado después de haberse intentado suicidar disparando una escopeta de caza contra su mandíbula. Ella, María del Pilar B.F., ama de casa, está en planta curándose una profunda herida en la cabeza. Su estado sigue siendo grave.
Por lo demás, todavía no se ha sometido a ninguna intervención al presunto agresor, a pesar de que es muy posible que precise cirugía mayor para reparar los daños que se causó a sí mismo con el arma de fuego. El taxista habría decidido quitarse la vida después de golpear a su mujer en la cabeza, produciéndole una abundante hemorragia. Tras ser atacada en su piso en el séptimo izquierda, su esposa escapó escaleras abajo hasta refugiarse en el piso de su vecina del sexto, una mujer de avanzada edad. Entonces el hombre, según creen fuentes policiales, decidió quitarse la vida empleando la escopeta que usaba para practicar la caza.
Testigos > Aunque todavía bajo investigación, el suceso tiene las características de un crimen de violencia de género, por lo que la Policía Nacional decidió arrestar (por lo menos en lo formal), al taxista mientras continúan las pesquisas. Uno de los puntos a aclarar es que un testigo escuchó dos disparos, separados entre sí por un lapso de cinco minutos. “Eran las cuatro y algo cuando oí el primero, un ruido seco y fuerte. Al principio pensé que se había caído algo. Luego, pasados cinco minutos, escuché el segundo”, explicaban en el sexto izquierda.
Quizá la mayor incógnita es el por qué del ataque. Todos los que conocían al matrimonio, que llevaba cerca de cuarenta años casado, aseguran que estaban bien avenidos. “Son una gente encantadora, nunca se les oyó gritar ni discutir”, señala un vecino, que asegura que la mujer “es especialmente amable”. “Siempre compartía contigo todo lo que tenía”, describe. Es por eso que el desconcierto se mezcla con la pena entre los que les conocen: “Es algo que resulta increíble”.





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