• Domingo, 04 de Diciembre de 2016

Comienza el traslado del mural de Lugrís a su nuevo hogar en Abanca

Que una pintura mural recorra el centro de la ciudad para cambiarse de casa no es muy habitual. De ahí que el traslado de la obra de Urbano Lugrís que adornaba en antiguo Café Vecchio de la calle Real fuese todo un espectáculo que contó con un público entregado.

Comienza el traslado del mural de Lugrís a su nuevo hogar en Abanca
Las piezas salieron de la calle Real y discurrieron por la Rúa Nueva hasta llegar a la calle de los Olmos	quintana
Las piezas salieron de la calle Real y discurrieron por la Rúa Nueva hasta llegar a la calle de los Olmos quintana

Que una pintura mural recorra el centro de la ciudad para cambiarse de casa no es muy habitual. De ahí que el traslado de la obra de Urbano Lugrís que adornaba en antiguo Café Vecchio de la calle Real fuese todo un espectáculo que contó con un público entregado.
“Vista de A Coruña 1669” descansará a partir de ahora en la entrada de la oficina principal de Abanca por la calle de los Olmos. Allí se realizarán los trabajos de restauración y quedará expuesta al público como parte de un plan que contempla su musealización para que los vecinos puedan disfrutarla. Además de otras piezas que acompañarán al mural de forma temporal, se exhibirá un vídeo del proceso de traslado y restauración.
La primera parte de este proceso comenzó a primera hora de la mañana de ayer. Para poder proceder al cambio de ubicación, el mural había sido diseccionado en siete piezas que se irán trasladando de forma individual. Carmen Jiménez, directora técnica de Arteca, la empresa encargada de la restauración, calificó el corte de “muy limpio” y explicó que solo se perdieron cuatro milímetros por cada sección. Que una vez que el mural quede instalado en su nuevo soporte, se reintegrarán de forma “volumétrica y cromática” para que la obra luzca como antes.
El traslado de las dos primeras secciones fue la noticia destacada de una mañana en la que ninguno de los vecinos que se encontraron con la operación fue capaz de no detenerse a mirar. Tal fue la expectación que hasta el conductor de la carretilla en la que las piezas cambiaron de un local a otro reconocía estar nervioso, con decenas de ojos clavados en sus maniobras.
Para no interferir en el tráfico  de la zona, solo se trasladarán dos secciones del mural cada día, de forma tal que será a finales de esta semana cuando la obra completa descansará en su nuevo hogar.
Las grandes dimensiones y el peso de la pintura, de 1.700 kilos,  fueron los principales problemas con el que se encontraron tanto los responsables de Arteca como la empresa encargada del cambio de ubicación. “El proceso más complicado hasta el momento ha sido cortar y manipular el mural”, explicaba Jiménez después de que el primero de los paneles llegase a la oficina bancaria. De esta operación se encargó una empresa especializada en grandes volúmenes acostumbrada a cortar bloques de toneladas. Aunque atreverse con una obra de arte impresiona y la directora técnica de Arteca confesaba que los trabajadores estaban muy nerviosos antes de empezar unos cortes que ella consideró “perfectos”.
Las secciones realizaron su breve trayecto provistas de protecciones laterales, cubiertas con plástico y sujetas a los dientes de la carretilla mediante eslingas para evitar cualquier daño. No obstante, aclaraba Jiménez, es común que en este tipo de operaciones haya roces o pequeños golpes de los que luego se encargarán los restauradores: “Hacemos milagrillos para que la obra quede como si no hubiese pasado nada”. 
La restauración completa durará dos o tres meses y deberá incluir limpieza y repintados puntuales, procesos habituales en este tipo de trabajos.
Antes de que los pinceles y los pigmentos se acerquen al mural llegará “el momento más delicado”, volver a colocarlo en posición vertical en la estructura que lo sostendrá en la oficina de Abanca.
La entidad financiera afronta la responsabilidad de restaurar esta obra y asume el coste económico correspondiente dentro de su compromiso con la conservación y difusión del patrimonio cultural gallego. 
Para respetar al máximo las condiciones originales del mural se ha escogido para su nueva ubicación un local prácticamente contiguo al actual. Se cierra así un curioso círculo, que comenzó cuando Lugrís pintó su obra para un local propiedad del Banco Etcheverría. Ahora, el mural vuelve a otro local de una entidad bancaria, Abanca, presidida por Javier Etcheverría n