• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

La centolla llega a tierra a precios que se mueven entre los 10 y los 25 euros el kilo

Los crustáceos reyes regresaron ayer a la plaza a buen precio. Eso es al menos lo que explicaron los vendedores, una vez en el puesto. Y es que pudieron conseguir centollos por cinco euros el kilo

La centolla llega a tierra a precios que se mueven entre los 10 y los 25 euros el kilo

Los crustáceos reyes regresaron ayer a la plaza a buen precio. Eso es al menos lo que explicaron los vendedores, una vez en el puesto. Y es que pudieron conseguir centollos por cinco euros el kilo, los más pequeños. La mayoría optaron, sin embargo, por colocar sobre el hielo ejemplares de un tamaño medio, de tres cuartos de kilo con alguno que sobrepasaron el kilo.
Estos se vendieron en el mercado de Elviña a una media de 14 euros. Sonia contó que para ser el primer día “había mucha cantidad” y de distintos precios. Ella se fue a lo seguro porque los que menos pesan en la báscula son los que llaman en el argot “placero” como los ceniceros, “su cuerpo solo vale para depositar colillas”. Vienen vacíos y, en general, Fernando, también de Elviña, cree que la veda se pudo abrir más tarde y darle más tiempo al marisco para que engorde: “Para la centolla es bueno porque algunas están flojas”. En su caso, también eligió la de dimensiones medias, que vendió a 13,90 euros el kilo.
A las dos de la tarde tan solo le quedaban tres espumeando. Dijo que la más cara no llegó a los 20 euros en la lonja, así que la abundancia mermó el precio de uno de los productos favoritos del público. Eso y la escasez de pulpo, el principal enemigo de este bicho con antenas. Además, al no haber mucho pescado, Sonia señaló que los barcos que habitualmente capturan otras especies salieron al centollo. Por otra parte, para Fernando, el martes fue mal día para comenzar: “Si fuera en fin de semana sería distinto”.
Una situación parecida se dio en la plaza de San Agustín, donde los de rojo le pusieron colorido a la parte del pescado y los coruñeses se pudieron dar un capricho sin que la cartera lo notara demasiado. Vinieron acompañados del Buey de Francia. Allí, la centolla se cotizó desde los diez euros a los 25 euros el kilo que llegaron a costar las de patas más grandes. En la plaza de Lugo, entraron por la puerta grande a un precio igual de “razonable”, dijo Paqui.

Comer frescos
En su caso, les dio salida a 15 euros el kilo. Todo eran halagos para las primeras en llegar a tierra: “Tienen muy buena pinta”. La experta puntualizó que hay mucho y que está bueno, pero para comer fresco. Sin pasar por el congelador.
Para los clientes que tienen la intención de llevárselo para su menú navideño, Paqui les aconseja esperar un poco más: “En 15 días estará mejor”. De esta forma, la economía familiar no se resiente y cocidos, en su punto, pasan a ocupar el “combi” un mes antes de su puesta en escena el 24 o el 31 de diciembre.
Pasadas dos semanas, con el mar más frío, las centollas ganarán en sustancia. Y los paladares lo agradecerán. Mientras, los consumidores van tanteando. Se arriesgan o aguardan a que su placero de cabecera les anime a comprarlo.