Bens reclama una reforma integral que permita circular a ambulancias

Los servicios sanitarios y los Bomberos no pueden acceder a las casas y tienen que aparcar en la rotonda del barrio | pedro puig

Para ir a la oficina de Correos a por un certificado, los vecinos de Bens no tienen transporte público directo. Para ir al ambulatorio, parte de los que habitan en el lugar necesitan hacer transbordo.

Para ir a la oficina de Correos a por un certificado, los vecinos de Bens no tienen transporte público directo. Para ir al ambulatorio, parte de los que habitan en el lugar necesitan hacer transbordo. Los afortunados son los que tienen en la cartilla de la Seguridad Social el nombre de San José porque los hay que tienen que ir al centro de Os Mallos y de hacerlo en un bus rojo, llegar puede llevarles dos horas. Si alguien se pone enfermo en el barrio donde están censadas cerca de 300 personas, la ambulancia no puede llegar a la mayoría de las puertas.
La carretera es muy estrecha y aunque hubo un preproyecto con el PP, la iniciativa para ensanchar las calles metro, metro y medio y hacerlas accesibles quedó en un mero intento: “Os da Marea non reservaron ningunha partida”.
El presidente de la asociación de vecinos, Antonio Conde, cuenta que Bens sigue igual que cuando era un niño. Es más, los once pequeños que viven aquí no tienen más parque infantil que la sala que les reservan en el centro social. Juegan en el campo a divertimentos universales. Aún así, cuenta el responsable que tienen suerte porque el bus pasa por allí a recogerlos para ir al colegio: “Van al hogar de Santa Margarita o al de O Ventorrillo”.
En cambio, “la pista deportiva está totalmente abandonada, no hay mantenimiento ni alumbrado” y los residentes disponen de un único bar. En caso de incendio, los Bomberos tienen que aparcar en la rotonda, igual que la ambulancia y la zona tiene una media de edad muy alta, comenta Antonio. Si el clima se pone lluvioso, carecen de pluviales “y baja el agua en torrente y arrastra todo”.

Asegura que la limpieza se realiza cada 15 días y el pan llega a golpe de claxon porque pasa todos los días una furgoneta como antes. Para el resto de víveres, “la gente suele ir a la plaza de As Conchiñas los sábados, igual se adelanta uno y le van a buscar para cargar los carritos”. En el centro de reuniones, cuentan con diez ordenadores para sus clases de informática , “cedidos por Repsol y Unión Fenosa. La asociación la mantenemos los socios”.
Las malas hierbas crecen a su antojo y en ocasiones puntuales, comenta Conde, se desbroza pero “si eso no se cuida y se limpia cada poco, no sirve de nada”. Son los olvidados de A Coruña, sentencia, y denuncia que se encuentran con ratas cuando van a echar la basura al contenedor: “Es una pelea constante”.