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Autor del crimen de los mellizos en 2011: cuando me di cuenta estaban muertos

| Actualizado 05 Marzo 2013 - 16:37 h.
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Javier Estrada confesó los hechos a la jueza instructora.	susy suárez
Javier Estrada confesó los hechos a la jueza instructora. susy suárez

Javier Estrada, autor confeso del crimen de dos mellizos de diez años, Adrián y Alejandro, el 21 de agosto de 2011 ha expresado hoy su arrepentimiento en el juicio que se celebra por esta causa en A Coruña y ha contado que "cuando me di cuenta, estaban muertos".

Así ha contestado al letrado Joaquín de la Vega, que representa a la acusación particular ejercida por el padre biológico de los menores, Pablo Bergantiños, aunque sin entrar en detalles de cómo se produjeron los hechos.

Este ha sido el cambio más notorio, puesto que de ofrecer todo tipo de explicaciones se ha remitido en el inicio de la vista oral al "no me acuerdo", "no contesto" y "no sé nada de eso".

Estas expresiones, y los monosílabos, han sido las réplicas más repetidas en la Audiencia Provincial por Estrada, que tenía 28 años cuando conoció a la madre de las víctimas, Mar Longueira, y 29 en el momento de la muerte de los pequeños, de los que ha dicho que le llamaban "papuchi".

Entonces padecía una depresión, pero el psiquiatra le había rebajado la medicación.

A preguntas de la fiscal, Javier Estrada contó que se había ido a vivir con su novia Mar a los dos meses de conocerla a través de una agencia de contactos, y admitió que en un principio estaban en su vivienda solo con Adrián, que sufría un retraso mental del que él se enteró tiempo más tarde.

Estrada se negó a contestar, en cambio, a todo lo relacionado con los problemas de convivencia, también a por qué Alejandro no se fue con ellos hasta más tarde -"yo quería que estuvieran juntos"-, aunque sí indicó que nunca les había pegado: "Yo pasé por eso, me lo hacían a mí", apostilló al ser interrogado por las palizas.

El acusado reconoció que él quería un hijo propio con Mar, pero que por sus problemas y los antecedentes psiquiátricos de su familia era partidario de un donante de esperma, un extremo comentado, según él, con sus amistades.

Asimismo, aceptó que los dos, tanto él como su entonces compañera sentimental, tenían miedo de que los mellizos le pegasen al "bebé que podía nacer", un punto que este martes ha negado la propia Mar Longueira en su declaración, que se celebró después de la de Estrada.

Javier Estrada asumió, igualmente, que se fue de la vivienda que compartían en tres ocasiones, y que Mar siempre le pedía volver, e incluso una vez le sugirió que si los niños eran un problema los metía en un centro internados, algo que también rechazó Mar, quien dijo que si se había ido era por "riñas", como en todas las parejas, y no por los niños.

Sobre el día de los hechos, a la fiscal tampoco le aportó datos Javier Estrada: "Llamé y me entregué a la Policía, lo admití al momento, me di cuenta de lo que pasó y me entregué. No sabía lo que hacía", mientras que a Víctor Bouzas, el abogado que representa a Mar Longueira, le detalló que ella no tuvo nada que ver en esas muertes.

Javier Estrada, a las preguntas de su abogada, Lidia Rama, expuso que acumula malos recuerdos de su infancia porque sufría malos tratos de crío, "me pegaban con un cinturón", y agregó que a raíz de ello se sentía muy inferior a los demás en el colegio y que todo el mundo estaba en su contra.

Lo mismo le acontecía con los niños Adrián y Alejandro: "¿Se reían de usted?", fue la pregunta, y la contestación un rotundo: "Sí".

Detalló, asimismo Javier Estrada, que su madre y uno de sus hermanos padecen esquizofrenia y que él mismo lleva siete años a tratamiento psiquiátrico. De la medicación, aclaró que si bien llegaron a quitársela, tuvo que "volver a tomarla" y que intentó suicidarse varias veces.

Mar Longueira negó agresiones tanto verbales como físicas hacia Adrián y Alejandro, tanto por su parte como por la de Javier Estrada, al menos en su presencia. También que quisiese internar a sus hijos, algo que descartó insistentemente: "No estaba contenta con el colegio", "no avanzaban en los estudios" y por ello quería una ayuda y cambiarlos de centro.

Estrada está acusado de matar a los menores golpeándolos con una barra metálica, y se enfrenta a una petición de pena de 50 años de prisión por dos asesinatos y un delito de malos tratos psíquicos y físicos contra los menores.

Para la madre se piden 11 años por otro delito de maltrato sobre sus hijos. El juicio está previsto que se prolongue durante varios días con la declaración de los acusados, peritos y testigos.