• Viernes, 20 de Octubre de 2017

Aumentan las sanciones por fumar dentro de establecimientos públicos

Después de cinco años de Ley Antitabaco, la mayor parte de los fumadores se han acostumbrado a hacer una pausa cada poco para salir a la calle y fumar un cigarrillo, como pruebas los montones de colillas en la calle.

Aumentan las sanciones por fumar dentro de establecimientos públicos
Para muchos fumadores, las terrazas se han convertido en el último refugio que les queda para echar una calada	pedro puig
Para muchos fumadores, las terrazas se han convertido en el último refugio que les queda para echar una calada pedro puig

Después de cinco años de Ley Antitabaco, la mayor parte de los fumadores se han acostumbrado a hacer una pausa cada poco para salir a la calle y fumar un cigarrillo, como pruebas los montones de colillas en la calle. Igual ocurre con los hosteleros, que han hecho todo lo posible para atraer a la clientela que quiere disfrutar de un cigarrillo tanto como de algo para beber instalando terrazas. Pero, después de un lustro, se ha relajado el estricto cumplimiento de la norma, y el resultado es que las sanciones por fumar en locales se duplicaron durante el año pasado, según fuentes municipales, aunque el número total de denuncias todavía no llega a las dos docenas. Casi todos, locales de ocio nocturno. 
 A pesar de este dato, los policías locales señalan que no son especialmente severos a este respecto: “En general, la gente cumple bien con la normativa, es una ley que prácticamente se acata sola”. No es lo que piensan en la  Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), que denunció recientemente que muchos establecimientos y fumadores están incumpliendo la Ley Antitabaco en este aspecto.
El propio presidente de la Asociación provincial de Hosteleros, Héctor Cañete, reconoce que la situación se ha “normalizado”: “Ya no es como antes, que la gente estaba muy sensibilizada, y veía alguien fumando y llamaba para denunciarlo. Ahora la convivencia es mejor”. Hay que tener en cuenta que existen dos clases de infracciones por fumar: la leve, que es la que comete el fumador, y la grave, que es la que afecta al hostelero, por dejar de fumar, así que el peligro de multa siempre está presente en el ánimo del gerente del local.

problemáticos
Pero todo cambia cuando cae la noche. Cañete señala que “los locales se llenan y es difícil moverse y la gente fuma más, como que tiene más ganas. Pero es sobre todo por la dificultad de salir a la calle”. No es solo eso: la gran mayoría de las sanciones se aplican durante las intervenciones de la Policía Local en los  locales de ocio nocturno considerados “problemáticos”. 
Son estos mismos establecimientos los que reciben multas también por no respetar el aforo o por incumplimiento de horario del cierre. “En general, solo actuamos cuando recibimos quejas de los vecinos”, confiesan los agentes municipales. Sin embargo, en el último año no han dejado de bajar las infracciones a la normativa: tanto por ruidos, como por exceso de aforo. Solo las multas por fumar reflejan un incremento a lo largo e 2015. Si la cifra final es tan pequeña se explica porque la Policía sanciona rara vez por ese motivo: “Se advierte mucho más de lo que se multa”.