• Domingo, 04 de Diciembre de 2016

Una alumna de la Escuela de Álvaro Cunqueiro se alza con un premio de cocina a nivel estatal

La Escuela de Hostelería Álvaro Cunqueiro, el centro de la Asociación de Hostelería de A Coruña, está de enhorabuena. Su alumna Tatiana Costa se alzó ayer con el premio del primer concurso nacional de recetas “Mediterraneamos 2016”, organizado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en la categoría de Tapas.

Una alumna de la Escuela de Álvaro Cunqueiro se alza con un premio de cocina a nivel estatal
Tatiana Costa con su creación mientras esperaba el veredicto
Tatiana Costa con su creación mientras esperaba el veredicto

La Escuela de Hostelería Álvaro Cunqueiro, el centro de la Asociación de Hostelería de A Coruña, está de enhorabuena. Su alumna Tatiana Costa se alzó ayer con el premio del primer concurso nacional de recetas “Mediterraneamos 2016”, organizado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en la categoría de Tapas.
La semana pasada se conocía la clasificación de la joven, estudiante del segundo curso de Técnico Operativo en Cocina (TOC), para la final de este concurso destinado a estudiantes de Escuelas de Hostelería y Restauración de España y ayer logró adelantarse a los dos competidores a los que se enfrentaba en su categoría. Tatiana Costa, que ya ha hecho prácticas con el Estrella Michelín Iván Domínguez en el Restaurante Alborada, se presentó con una tapa muy original con guiños a España, Italia y Grecia. 
“A la final pasamos nueve personas en tres modalidades: tapa, plato y postre y participamos tres por categoría”, comentaba la vencedora estatal ayer mientras regresaba a A Coruña. 
Para su viaje a Madrid, donde se disputó la última prueba, contó con el apoyo del jefe de estudios de la escuela Pablo Caridad, y la gerente de la asociación, Andrea Díaz, en representación tanto de la agrupación como del centro formativo. Los tres pudieron llevarse algunos “caldos y las legumbres cocidas” para adelantar trabajo, pero el jurado vio los últimos pasos de la elaboración en riguroso directo. 
“Allí tuve que hacer el relleno de las aceitunas, la cobertura y el emplatado”, contó Costa, a la que se le ocurrió la genialidad de  poner sus tres olivas en una maceta con un olivo en miniatura. 

tres meses de trabajo
La propuesta culinaria se le ocurrió al tejer ideas tras conocer que el hilo conductor debía ser “la cocina mediterránea y las legumbres”. Le pareció que los tres países protagonistas compartían el denominador común de la producción de aceite. 
De ahí a las aceitunas solo había un paso.  “Después de tres meses de trabajo cada aceituna representó un sabor típico de cada país”, destaca. Así en la de Grecia, la verde, jugó con un plato reconocible de Santorini; en la italiana con una lubina con legumbres y en la española casó la “faba de Lourenzá con pepino y mejillón porque combina bien con el marisco”. 
Conquistó al jurado por la vista y el gusto y ganó una master class en una escuela de prestigio. El profesor está todavía por aclarar pero Costa está dispuesta a aprender de cualquier chef. Muy contenta y agradecida el apoyo de profesores y compañeros, sus planes pasan por “aprender, ver” y empaparse de toda enseñanza que se le ponga a tiro. n