11:46 h. Domingo, 23 de noviembre de 2014

 

“Yo aplico la ley del Talión”, declara el hombre que arrojó ácido a tres niños

| Actualizado 01 Marzo 2012 - 02:52 h.
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El imputado confesó los hechos antes de ser enviado a Teixeiro	quintana
El imputado confesó los hechos antes de ser enviado a Teixeiro quintana

“Él me jodió los gatos y yo lo jodo a él”. Explicaciones como esta esgrimió ayer ante la jueza de guardia Agustín Ucha Castro, el sexagenario que a primera hora de la tarde del lunes se entregó a la Policía después de haber arrojado un líquido corrosivo, agua fuerte, contra tres niños que bajaban del autobús escolar en Juan Flórez y dos acompañantes.

Según vociferó en el mismo lugar de los hechos, y ayer confirmó ante la titular del juzgado de instrucción número 1, con su acción no pretendía causar daño a aquellos menores, sino “vengarse” del magistrado que unos años antes lo había enviado a prisión, José Antonio Vázquez Taín, al que acusa de haberlo sentenciado de forma injusta al otorgar plena credibilidad a la denuncia que interpuso contra él su madre, una mujer con “problemas mentales y alcohólica”. “No investigó”, le reprocha, y por eso justifica el ataque contra los que creyó eran los hijos del juez, por el que uno de los menores heridos continúa ingresado, con quemaduras en un ojo: “Yo aplicaba la ley del Talión”.

Comenzó a idear su plan tras cruzarse con el juez por casualidad y seguirlo cuando llevaba a su hijo

En el año 2007, el por entonces magistrado del juzgado de lo penal número 2 de A Coruña impuso al hoy imputado dos años de cárcel como autor de un delito de malos tratos habituales y maltrato familiar, después de que su progenitora le acusara de robarle dinero y atacarla. Cumplió 18 meses, que concluyeron el pasado 28 de enero, y en ese tiempo su vida se complicó: su madre falleció durante su estancia en prisión sin que le fuera permitido asistir a su entierro; pero además, al quedar libre, fue expulsado del piso de Orillamar en el que convivía con varios gatos, a los que encontró muertos, en estado de descomposición, cuando regresó a casa.

De todo ello culpa a Vázquez Taín, al que había avisado de su delicada situación personal cuando este dicto el auto de ingreso en prisión. Según argumenta, el magistrado lo tranquilizó, diciendo que los Servicios Sociales se harían cargo de todo, pero unos documentos le demostraron que no había movido un dedo: “Me sentí engañado”.

Se vio obligado a recurrir a instituciones como Padre Rubinos o la Cocina Económica, hasta que, hace pocos días, de camino a una cita con su abogada, se cruzó en Juan Flórez con el juez, que acompañaba a su hijo al autobús.

 

Para desatascar > Tal como ayer relató a la jueza de guardia, se fijó en la parada y en el uniforme y comenzó a idear el plan que llevaría a cabo el pasado lunes. Ese día, después de acudir a la Cocina Económica para ducharse y leer el periódico en la biblioteca de la Diputación, se dirigió a una droguería de Los Olmos, que conocía por su trabajo de fontanero. Allí adquirió el producto químico. Sabía que “se usaba para desatascar la mierda y como el juez también es una mierda...”, reflexionó.

A continuación, reconstruyó ayer en dependencias judiciales, caminó hasta la plaza de Galicia e hizo tiempo hasta las dos de la tarde, hora en que llegaba el bus de Las Esclavas. Cuando los alumnos comenzaron a bajar, los estaba esperando, y al ver la silueta de los tres pequeños –dos hermanas de nueve y seis años y su primo de siete– los roció con el líquido corrosivo al tiempo que mentaba la ley del Talión, convencido de que se trataba de los hijos de Vázquez Taín. “Quería humillarlo”, aclaró.

 

Sin fianza> No fue detenido en el momento, sino que escapó a la carrera hasta la calle de Betanzos; allí aminoró el paso sin volver la vista ni detenerse, aunque no tardó muchos minutos en entregarse en la comisaría de Alférez Provisional, después de darse cuenta de que había sido seguido y fotografiado por un testigo de los hechos.

De allí fue llevado al cuartel de Lonzas, donde pasó la noche en espera de ser conducido, a primera hora de la mañana de ayer, al juzgado de guardia, donde se le tomó declaración, antes de dictarse auto de prisión provisional comunicada y sin fianza por cinco delitos de lesiones agravadas, tal como habían solicitado la Fiscalía y la acusación particular, que ejerce el abogado José Luis Gutiérrez Aranguren en representación de las familias de los tres menores.

Por su parte, el abogado que desempeña la defensa, Fernando Veiga Corredoira, subraya el arrepentimiento del imputado por el mal causado y asegura que el hombre únicamente quería “llamar la atención”. Con todo, Ucha Castro asintió cuando le fue comunicada la decisión de enviarlo al penal de Teixeiro para evitar la reiteración delictiva contra Vázquez Taín o su familia, y llegó a anunciar a la jueza su intención de “volver a por él” una vez salga de la cárcel, aunque eso ocurra, como él mismo espera, dentro de una larga temporada.