La Consellería do Medio Rural e do Mar acaba de modificar la normativa de la Indicación Xeográfica Protexida Viño da Terra de Betanzos con el objetivo de mejorar su comercialización e incluir en el listado de variedades recomendadas el “Branco Lexítimo” y el “Agudelo”.
En ambos casos, se trata de variedades de cultivo y uso tradicional que, si no se incluyeron en la ordenanza reguladora de forma inicial fue porque no estaban reconocidas como “comerciales”. Después de varios años de estudio, el BOE de 24 de marzo de 2011 confirmaba la incorporación definitiva de ambas castas en el Registro de Variedades Comerciales de España, “a primeira como sinonimia da variedade ‘albarín branco’ e a segunda como sinonimia da ‘chenim blanc”, una casta muy extendida en Francia, pero que en España solo se cultivaría, a pequeña escala, en Cataluña.
Sector > Los cambios son puntuales y se realizan a petición del propio sector en aras de adaptar las características del producto a las exigencias del mercado, según explicaron desde el departamento autonómico que dirige Rosa Quintana: “Medio Rural e os sectores implicados detectaron a necesidade destes cambios ao realizar unha revisión da normativa para tramitar o rexistro como indidacións xeográficas europeas”. Así, los cambios ya han sido incorporados al expediente elaborado recientemente para su inscripción a nivel de la Unión Europea.
Alterado el reglamento, para acogerse a la denominación Viño da Terra de Betanzos los caldos deberán estar elaborados con un mínimo del 60% de uvas de las variedades: “Godello”, “Branco Lexítimo” y “Agudelo”, en cuanto a blancos, y “Mencía”, “Brancellao” y “Merenzao”, en tintos.
La viticultura en comarca betanceira se asienta sobre una profunda raigambre histórica. Entre los brigantinos es fácil encontrar quien dé cuenta y detalle del Viño da Terra de Betanzos, puesto que todos –o casi– se consideran entendidos en la materia, y la mayoría lo siente como algo propio y se cree con derecho a emitir veredicto, pero las investigaciones científicas no arrancaron hasta hace tres años. En el proceso está siendo clave el papel del CSIC.





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