El dibujo de la tragedia

Aunque la literatura y el cine se han encargado de asustar con el fin del mundo anunciado por el calendario maya para 2012, para fin del mundo el que debieron vivir los habitantes de Betanzos en el siglo XVII. 
El dibujo de la tragedia
una ampliación del grabado preside la muestra, que puede visitarse en el liceo	pedro puig
una ampliación del grabado preside la muestra, que puede visitarse en el liceo pedro puig

Un dibujo que representa la Ciudad de los Caballeros en 1616. Fue, sin duda, una de las grandes “maravillas” del Anuario Brigantino de 2010. La misma ilustración está siendo el reclamo de la exposición Betanzos Xeográfico, que ha organizado el Museo das Mariñas con motivo del Día das Letras Galegas. Los historiadores la definen como “unha das poucas imaxes da Galicia do Antigo Réxime”.

El documento, que ha sido ampliado a grandes dimensiones para la exposición, figura en el trabajo que firman los catedráticos Baudilio Barreiro Mallón, de la Universidade de A Coruña, y Ofelia Rey Castelao, de Santiago. Forma parte del expediente relativo al incendio del 18 de septiembre de 1616 que custodia el Archivo Histórico Nacional en Madrid.

Los investigadores consideran que tanto el dibujo como el expediente completo permiten “visualizar a magnitude do desastre”, que destruyó parte de la Ciudad de los Caballeros. El fuego, de acuerdo con la documentación hallada, “se produjo el 18 de septiembre de 1616, sábado, a las siete de la tarde-noche, y duró hasta las tres de la madrugada del domingo 19”. En el informe se apunta a “siete horas de horror” en un día en el que no, para más inri, había autoridad en Betanzos. “El corregidor, Rodrigo Álvarez de Bohórquez, estaba en la villa de Noia ocupado de asuntos de su cargo, y el teniente de corregidor, Rui Sánchez de Boado, llevaba tiempo en la cama a causa de una grave enfermedad...”. Un primer informe no se completó hasta el día 24.

Transcurrida casi una semana de la tragedia, el juez ordenó encargar al artista Antonio Vázquez “una pintura con toda la verdad y lo mexor que supiere de las calles y edificios que se quemaron y están quemados dentro y junto a las murallas, y de lo que quedó por quemar, que ya se le pagará su trabaxo”. Vázquez aceptó la tarea comprometiéndose a obrar según lo mandado, “bien y fielmente, sin faltar cosa alguna y conforme a su entendimiento”, reproduce el artículo de Barreiro y Rey.

Para el Ayuntamiento de Betanzos “é evidente que o recoñecido valor patrimonial da cidade vése agora incrementado por este insospeitado achado”, y de ahí su decisión de ampliarlo y mostrarlo, entre otra veintena de planos de menor tamaño y trascendencia, algunos de ellos, actuales, en Betanzos Xeográficos, de cuya disposición se ocupó el equipo del Museo das Mariñas, capitaneado por su director Alfredo Erias.

Nunca un dibujo había dado tanto de que hablar en Betanzos. De su autor, Antonio Vázquez, apenas existen referencias, pero el impacto que provocó su obra traspasó las fronteras de Galicia.

 

Terror > Los betanceiros que estos días se acercan hasta la sala de exposiciones del Archivo-Liceo advierten el terror que debieron vivir sus antepasados, reflejado en las zonas más oscuras, que serían las casas ardidas (más de 200), según explicó el propio Erias.

La muestra permanecerá abierta hasta el día 30, coincidiendo con el programa de actos organizados por la Concejalía de Cultura con motivo del Día das Letras Galegas. Además, el Museo das Mariñas celebra, durante todo el mes, jornadas de puertas abiertas, también para festejar el 17 de Maio.

Los interesados en conocer con detalle las consecuencias del fuego de 1616 pueden consultar el amplio trabajo publicado en el Anuario Brigantino. Este, fundado en 1948 por Vales Villamarín, se considera una de las más grandes revistas de investigación que se editan en Galicia, en el campo de las humanidades, siendo la más destacadas de todas las municipales.

Tras un paréntesis de varias décadas, el volumen se reeditó en 1981 para continuar siendo el testigo gráfico y escrito de la historia de Betanzos. Desde entonces nunca dejó de salir a la calle, cada septiembre. Ha sido, es y será uno de los puntos en común de todos los gobiernos.